Jimmy Kimmel logró su mayor audiencia en más de una década con 6,26 millones de espectadores al regresar tras una breve suspensión, pero este dato positivo oculta un fenómeno preocupante: el formato tradicional de los programas nocturnos está en decadencia y no existen fórmulas virales ni monólogos que lo reviertan.
La reciente cancelación anunciada de “The Late Show with Stephen Colbert” para mayo de 2026, tras más de 30 años al aire, confirma que incluso los programas más exitosos no resisten la crisis del late night. CBS justificó la decisión señalando un contexto complejo para estos espacios, marcados por pérdidas financieras significativas y costos de producción por encima de los 100 millones de dólares anuales.
Así, la televisión nocturna, que en décadas pasadas definió la cultura estadounidense con figuras emblemáticas como Johnny Carson, David Letterman o Jay Leno, está cediendo terreno frente a nuevos formatos digitales. Plataformas como YouTube, TikTok y los podcasts dominan la atención de las audiencias jóvenes, quienes consumen contenido de forma fragmentada y en formatos más flexibles y accesibles.
Además, los ingresos publicitarios para el género han caído dramáticamente, de 439 millones en 2018 a 220 millones en 2024, reflejando un colapso en el interés tanto de espectadores como de anunciantes. Mientras la televisión tradicional paga CPM elevados, los espacios digitales ofrecen menores ingresos por espectador, lo que presiona a las cadenas a sostener un modelo costoso cada vez menos rentable.
Esta transformación no responde a motivos políticos, pese a las sospechas ante la cancelación de Colbert en un momento tensionado por críticas al poder. El factor definitorio es el cambio en los hábitos de consumo y la economía de la atención, que privilegia formatos rápidos, directos y accesibles en línea.
El fin de la era de la televisión nocturna clásica es solo un síntoma más de una revolución mayor que desplaza la televisión lineal hacia el streaming y las plataformas digitales, cuyo protagonismo ya supera al de la televisión abierta y por cable juntas. Tras la salida de Colbert, un histórico espacio de CBS quedará abierto, poniendo en duda la continuidad del modelo tradicional en un mercado irreversiblemente en transformación.
En América Latina muchos formatos de televisión abierta han colapsado y la viejas fieles audiencias se ha ido hacia las redes sociales y las plataformas de pago.





