El mundo del fútbol llora la partida de una de sus figuras más carismáticas y respetadas. Miguel Ángel Russo, técnico argentino de 69 años, falleció este miércoles 8 de octubre en su casa de Buenos Aires, tras una lucha prolongada contra el cáncer que finalmente lo obligó a alejarse de las canchas.
La noticia fue confirmada por el Club Atlético Boca Juniors, donde Russo se encontraba en su tercera etapa como director técnico. A través de un emotivo comunicado en redes sociales, el club xeneize expresó: “Comunica con profunda tristeza el fallecimiento de Miguel Ángel Russo. Miguel deja una huella imborrable en nuestra institución y será siempre un ejemplo de alegría, calidez y esfuerzo… ¡Hasta siempre, querido Miguel!”. Su delicado estado de salud, una batalla que venía librando desde hacía años, se había agravado en los últimos días, lo que lo llevó a permanecer en su domicilio y apartarse definitivamente del plantel profesional que dirigía desde junio de este año.
Para el fútbol colombiano, el nombre de Miguel Ángel Russo quedará grabado con letras doradas. Al frente de Millonarios FC, no solo logró la hazaña de conquistar la Liga (2017) y la Superliga (2018), sino que se ganó el cariño de la afición por su valentía y humanidad. Fue durante su etapa en Bogotá cuando le fue diagnosticado cáncer de próstata.
Russo enfrentó la enfermedad con una entereza que se volvió legendaria. Tras coronarse campeón en el clásico capitalino contra Santa Fe, y en medio de los festejos por la estrella 15 del club, pronunció una frase que se convertiría en su sello personal y un mensaje de esperanza para millones: “Todo se cura con amor”. Su tratamiento lo obligó a ausentarse en varios partidos, dejando el equipo interinamente a cargo de su asistente, Hugo Gottardi, demostrando que su lucha iba más allá del terreno de juego. La carrera de Russo en el fútbol fue extensa y exitosa. Como jugador, fue un fiel representante de Estudiantes de La Plata, club al que defendió durante toda su carrera y desde donde llegó a vestir la camiseta de la Selección Argentina entre 1983 y 1985.
Sin embargo, fue como director técnico donde forjó su leyenda. Comenzó en Lanús y desde allí emprendió un viaje que lo llevó a dejar su marca en Chile, España, México, Perú, Paraguay y Arabia Saudí. Su palmarés es contundente: nueve títulos en ligas locales con clubes como Lanús, Estudiantes, Vélez Sarsfield, Rosario Central, Millonarios y Boca Juniors. La cima continental la alcanzó en 2007, al guiar a Boca Juniors a la obtención de su sexta Copa Libertadores.
La partida de Russo ha generado una ola de condolencias que cruza fronteras. Clubes, ligas, exjugadores y aficionados han inundado las redes sociales con mensajes de despedida, destacando no solo al estratega ganador, sino al ser humano excepcional: un hombre cálido, alegre y luchador que dejó una huella imborrable en cada institución que dirigió.
Millonarios, su “familia azul”, fue uno de los primeros en despedirlo, recordando al hombre que les devolvió la gloria y les enseñó que, incluso en los momentos más duros, el amor y la pasión son la fuerza más poderosa. El fútbol sudamericano pierde a un grande, pero su legado de coraje, humanidad y títulos perdurará para siempre.





