El presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, afirmó este viernes que “solo el socialismo puede crear un mundo mejor”, en un mensaje con motivo del aniversario número 108 de la Revolución de Octubre, liderada por Vladimir Lenin en Rusia. Sin embargo, sus palabras contrastan duramente con la realidad que atraviesa la Isla, donde más de dos millones de personas se encuentran en situación de necesidad extrema tras el paso del huracán Melissa, según datos recientes de las Naciones Unidas.
“Los comunistas y todos los que militamos en el bando de los revolucionarios, los inconformes, los que luchan todos los días por el mundo mejor posible que solo el socialismo puede crear, celebramos la Revolución de Octubre con emocionado respeto. ¡Arriba los pobres del mundo!”, escribió Díaz-Canel en sus redes sociales.
El mensaje, lejos de generar apoyo, desató una oleada de indignación en Facebook, donde miles de cubanos expresaron su descontento con el discurso oficial, al que acusan de estar completamente desconectado de las penurias cotidianas del pueblo. La publicación del mandatario acumuló más de 2.000 comentarios, la mayoría de ellos en tono de rechazo. Los usuarios cuestionaron la incoherencia entre el discurso de igualdad proclamado por el Gobierno y las condiciones de vida de la población.
Entre los mensajes más destacados pueden leerse expresiones como: “Los pobres somos el pueblo, ustedes son los ricos”, “los únicos que tienen un mejor mundo son ustedes, los demás se mueren de hambre” o “para el pueblo solo hay promesas y más promesas”. Estos comentarios reflejan el creciente hartazgo ciudadano ante un sistema que muchos consideran agotado y responsable del deterioro económico y social del país.
Mientras Díaz-Canel exaltaba los ideales del socialismo, la situación humanitaria en el oriente cubano continúa siendo crítica. La devastación provocada por el huracán Melissa dejó a miles de familias sin vivienda, alimentos ni acceso a servicios básicos. Paradójicamente, la mayor parte de la asistencia que ha llegado a los damnificados proviene de iglesias, organizaciones civiles independientes y cubanos radicados en el extranjero, principalmente en países capitalistas.
Incluso los donativos canalizados oficialmente hacia el Gobierno cubano —que desde antes del paso del huracán dependía de la cooperación internacional para mitigar la crisis— provienen mayoritariamente de naciones no socialistas, lo que acentúa la contradicción entre el discurso ideológico del régimen y su realidad económica.
El contraste entre las palabras del presidente y la situación real se evidenció aún más durante su reciente visita a Santiago de Cuba. En un video compartido por el periodista exiliado José Luis Tan Estrada, un residente del poblado de Guamuta reclamó directamente ante Díaz-Canel la falta de atención de las autoridades tras el desastre natural. “Yo le voy a decir la verdad. Allá arriba no ha ido nadie (…). Hay casas en el piso con niños”, denunció el ciudadano, asegurando que ni siquiera el delegado de circunscripción se había acercado al lugar.
Las quejas no se limitan a las zonas rurales. En la propia ciudad de Santiago de Cuba, vecinos de la calle Cristina se vieron obligados a bloquear el tránsito con basura para que las autoridades acudieran a recogerla, según reportes del periodista Yosmany Mayeta desde Estados Unidos, quien compartió fotos y videos enviados por los residentes.
A la emergencia humanitaria se suma una preocupante situación sanitaria. El Ministerio de Salud Pública (MINSAP) ha reconocido que Santiago de Cuba es actualmente una de las provincias con mayor presencia del mosquito Aedes aegypti, transmisor del dengue. Las condiciones de insalubridad generadas por los escombros, las aguas estancadas y la falta de recolección de desechos podrían agravar aún más el riesgo de brotes epidémicos. Mientras el Gobierno cubano continúa apelando al legado de la Revolución de Octubre y defendiendo el modelo socialista, la realidad cotidiana de millones de ciudadanos evidencia un país golpeado por la pobreza, la precariedad y el desencanto.
La distancia entre el discurso oficial y la vida real parece, hoy más que nunca, una de las grietas más profundas del sistema cubano. Después de varias horas de trabajo ininterrumpido, hacia las 6:00 de la mañana las autoridades informaron la reapertura del tramo afectado. Las primeras acciones se enfocaron en retirar el contenedor y liberar el paso de los vehículos que permanecían represados en el sector desde la madrugada. El tránsito fue restablecido de manera gradual y bajo la supervisión de la Policía de Carreteras, que continúa regulando el flujo vehicular para evitar nuevos incidentes.
Cabe recordar que, durante la tarde del viernes 7 de noviembre, funcionarios del Instituto Nacional de Vías (Invías) y del Ministerio de Transporte realizaron visitas técnicas a varios puntos de la carretera para evaluar el estado de los trabajos ejecutados tras los recientes deslizamientos de tierra. El objetivo es garantizar la estabilidad del terreno y habilitar completamente la vía en los próximos días. Las autoridades reiteraron a los conductores la importancia de acatar las indicaciones de los organismos de control, respetar los horarios de paso y conducir con precaución, especialmente en los tramos donde aún se realizan obras de mitigación.





