El mundo del fútbol profesional se vio sacudido esta semana por la condena firme impuesta al deportista uruguayo Diego García, quien fue sentenciado a 6 años y 8 meses de prisión por el delito de “abuso sexual con acceso carnal”. El fallo, que culmina un proceso judicial originado en un incidente ocurrido en 2021, fue dictado por el juez Ezequiel Medrano del Tribunal Oral en lo Criminal n° 5 de La Plata, marcando un punto de inflexión en un caso que ha concitado una gran atención mediática.
El momento de la lectura del veredicto fue dramático. Según testigos presentes en la sala, García, quien en el momento de los hechos jugaba para el club Estudiantes de La Plata, se desmayó al escuchar la condena que lo declaraba culpable. Inmediatamente después de dictada la sentencia, se ordenó su detención. Sin embargo, hasta que la resolución quede firme (es decir, que se agoten todas las posibles apelaciones), el futbolista cumplirá arresto domiciliario en la ciudad de La Plata, bajo la supervisión de una tobillera electrónica.
La pena finalmente impuesta de 6 años y 8 meses se situó por debajo de lo solicitado por las partes acusadoras. El fiscal de la causa, Lucas Domsky, había reclamado una condena de 8 años de prisión, mientras que los representantes legales de la víctima elevaron su petición a 10 años, considerando la gravedad de los hechos.
Uno de los elementos probatorios más contundentes que presentó la fiscalía fue una serie de audios grabados por la denunciante en el lugar de los hechos y dirigidos a sus amigos. Estas grabaciones, exhibidas durante el juicio, fueron descritas por las fuentes judiciales como una prueba crucial que otorgaba “credibilidad a los hechos”. En ellos, la joven relataba en tiempo real lo que estaba sucediendo, suplicando que fueran a buscarla porque estaba siendo agredida sexualmente por un jugador.
Además de los audios, la investigación recuperó conversaciones de mensajería instantánea que resultaron clave para desmontar la estrategia de la defensa. Se revelaron chats entre la víctima y Darío Sarmiento, otro jugador de Estudiantes en aquel entonces. Estas conversaciones demostraron que, al día siguiente del incidente, Diego García ya estaba al tanto de la situación y se mostraba preocupado, contradiciendo así su propia declaración en la que afirmaba haberse enterado de la denuncia varios días después.
El abogado de la víctima, en declaraciones recogidas por la prensa, aportó más detalles sobre la violencia del episodio. Relató que testigos declararon haber visto a la joven salir del baño visiblemente afectada. Asimismo, detalló que la mecánica del abuso incluyó un acto de fuerza física violenta, donde García la habría lanzado contra una pared, un dato que, según su representante, quedó reflejado en las lesiones y en el testimonio de la afectada.
Con esta sentencia, el caso cierra una etapa judicial inicial, pero se abre un período de incertidumbre sobre el futuro profesional y personal de Diego García, cuya carrera en el fútbol queda severamente interrumpida, mientras se reafirma la importancia de las pruebas digitales y testimoniales en la lucha por la justicia para las víctimas de violencia sexual.





