Craven Cottage vivió este domingo una jornada electrizante de Premier League. Liverpool parecía haber conseguido una victoria agónica con un gol de Cody Gakpo al minuto 94, pero Fulham respondió de inmediato y forzó el empate con un golazo de Harrison Reed en el 97’, dejando el marcador final 2-2 y desatando la locura entre la afición local.
El partido tuvo un desarrollo intenso y cambiante. Harry Wilson adelantó a Fulham al minuto 17 con un disparo bajo al que el VAR inicialmente había anulado por fuera de juego, aunque finalmente el gol fue concedido tras la revisión.
Liverpool dominó buena parte del complemento, pero hubo varios avisos fallidos: Alexis Mac Allister estrelló un remate en el travesaño y Gakpo vio anulada otra anotación por fuera de juego.
Cuando parecía que la igualdad sería el resultado, Gakpo aprovechó un centro de Jeremie Frimpong para empujar la pelota al fondo de la red en el tiempo añadido, provocando la celebración de los hinchas visitantes y dando la sensación de que los Reds se llevaban los tres puntos.
Sin embargo, Fulham no se rindió. Apenas tres minutos después, el mediocampista Harrison Reed —que había ingresado como suplente— recogió el balón fuera del área y soltó un potente disparo desde unos 25-30 metros que se incrustó en la escuadra de la portería rival. Su tanto, su primer gol en la Premier League en casi tres años, fue uno de esos momentos que quedarán para la historia del estadio.
La celebración del gol de Reed borró casi inmediatamente la euforia que había generado el de Gakpo y dejó a Liverpool con un sabor amargo, especialmente porque el equipo dirigido por Arne Slot había mostrado buen control en fases claves del juego.
Con este resultado, Liverpool sigue sin conocer la derrota en la Premier League en lo que va del año, pero desperdició una oportunidad de acercarse más en la tabla. Fulham, por su parte, se afianza en la mitad de la clasificación gracias a su espíritu de lucha y al impacto de Reed en el tramo final.





