El Cybertruck, de Tesla, ¿riesgo rodante? Nuevo accidente mortal.

Una familia de tres niños pequeños quedó en la orfandad esta semana tras un siniestro que vuelve a poner sobre la mesa una pregunta incómoda: ¿están realmente preparadas las calles de São Paulo para recibir vehículos blindados de más de tres toneladas?

La víctima, un motociclista de 32 años y padre de tres hijos de 8, 6 y 1 año, perdió la vida tras impactar contra un Tesla Cybertruck en la Avenida Cidade Jardín. El conductor del vehículo, un médico de 36 años identificado como Igor Alves, permaneció en el lugar y aportó las imágenes de su cámara de a bordo, las cuales —según el informe policial— indican que el semáforo estaba en verde para su vehículo cuando ocurrió el choque.

Pero mientras las autoridades se centran en determinar si el motociclista se saltó una luz roja, emerge otro debate que la Secretaría de Seguridad Pública omite en su informe: la seguridad pasiva del Cybertruck. A diferencia de los automóviles convencionales, cuya carrocería está diseñada para deformarse y así absorber parte de la energía del impacto, este modelo de Tesla está construido con acero inoxidable ultrarresistente y superficies prácticamente sin puntos de absorción.

Varios especialistas en seguridad vial han cuestionado en foros internacionales la rigidez estructural del Cybertruck, señalando que representa un riesgo elevado para peatones, ciclistas y motociclistas. A pesar de ello, el parte policial no menciona ninguna inspección técnica al vehículo ni evaluación pericial sobre su comportamiento en la colisión.

“No hay hasta el momento indicios de que el conductor estuviera bajo efectos del alcohol o exceso de velocidad”, dice el informe. Tampoco los hay, sin embargo, de que el automóvil cumpla con estándares mínimos de seguridad para quienes circulan fuera de él.

El caso fue registrado como muerte sospechosa en el 14º DP y el cuerpo de la víctima fue derivado al IML. La pista se reabrió pasadas las seis de la mañana, como si nada hubiera ocurrido. Mientras tanto, tres niños se quedaron sin padre y la ciudad sigue recibiendo tanques de lujo sin que nadie pregunte si la vida de un motociclista vale menos que la rigidez de una carrocería.

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