La ciudad de Itumbiara, en el estado brasileño de Goiás, atraviesa días de profundo dolor tras un estremecedor suceso ocurrido en la madrugada del 12 de febrero de 2026. Thales Naves Alves Machado, servidor público de 40 años, asesinó a sus dos hijos menores de edad y posteriormente se quitó la vida, en un caso que ha generado consternación nacional.
Las víctimas fueron sus hijos, Miguel Araújo Machado, de 12 años, y Benício Machado, de 8. Miguel fue trasladado con vida al Hospital Municipal Modesto de Carvalho, donde falleció poco después a causa de la gravedad de las heridas. Su hermano menor fue llevado de urgencia al Hospital Estadual de Itumbiara São Marcos, pero murió horas más tarde pese a los esfuerzos médicos.
El agresor estaba casado con Sarah Tinoco Araújo, hija del alcalde de la ciudad, Dione Araújo, dirigente afiliado al partido União Brasil. La madre de los niños se encontraba fuera del municipio cuando ocurrieron los hechos.
Versiones preliminares difundidas por medios locales señalan que el hombre habría reaccionado tras enterarse de una presunta infidelidad conyugal. Horas antes del crimen, publicó en redes sociales un video familiar en el que hablaba sobre el valor de sus hijos y la importancia de la familia. También dejó una carta de despedida dirigida a sus allegados, en la que pedía perdón y expresaba un profundo sufrimiento emocional.
Ante la magnitud de la tragedia, la Prefeitura de Itumbiara decretó tres días de luto oficial y suspendió actos públicos y actividades administrativas. El alcalde sufrió una crisis de salud al conocer la noticia. Durante el velorio, la madre de los menores abandonó el lugar antes de lo previsto debido a agresiones verbales de algunos asistentes, reflejo del clima de indignación que domina a la comunidad.
Especialistas en salud mental y dinámica familiar han señalado que hechos de esta naturaleza evidencian los peligros de la violencia intrafamiliar asociada a celos, control emocional extremo y dificultades para gestionar crisis personales. Las autoridades investigan el caso como doble homicidio seguido de suicidio, mientras se intensifica el debate público sobre la necesidad de fortalecer los sistemas de prevención, atención psicológica y protección a menores.
La opinión pública ha reaccionado con dolor y repudio, subrayando que los niños no tenían relación alguna con los conflictos de los adultos. Diversos sectores sociales insisten en la urgencia de promover la educación emocional, el acceso oportuno a apoyo psicológico y mecanismos de alerta temprana para evitar que tragedias similares vuelvan a repetirse. Vea aquí el video de la prueba que motivó la tragedia.





