Luto en el fútbol mundial: se ha ido el teutón que dio gloria al fútbol danés. Crónica y video.

Sepp Piontek fue, a lo largo de su vida, un hombre acostumbrado a lanzarse sin red. Lo hizo cuando aceptó dirigir a la modesta selección de Haití en 1976, pese a su escasa experiencia como entrenador, y también —de forma literal— cuando, en un crudo invierno en Bremen, se arrojó a un lago helado para rescatar a un niño de diez años que había caído al romperse el hielo. Ese impulso decidido lo acompañaría siempre, dentro y fuera del fútbol.

Llamarlo el salvador del fútbol danés sería exagerado, pero sí es justo afirmar que transformó su destino. Fallecido a los 85 años tras una larga enfermedad, Piontek dejó una huella imborrable al frente de Dinamarca, selección a la que condujo durante once años y con la que alcanzó su época dorada a mediados de los años ochenta.

Cuando asumió el cargo, Dinamarca era una selección sin gran peso internacional. Bajo su mando se convirtió en la célebre “Dinamita Danesa”, un equipo vibrante que maravilló en la Eurocopa de 1984 y en el Mundial de 1986. Aunque aquella aventura terminó con una dolorosa eliminación ante España en octavos de final, el legado futbolístico ya estaba asegurado.

Aquel conjunto reunía talento y carácter: el liderazgo de Morten Olsen y Allan Simonsen, la combatividad en el mediocampo y el instinto goleador de figuras como Michael Laudrup y Preben Elkjær Larsen. En una época dominada por un fútbol físico, los daneses ofrecían un juego atrevido y estético comparable al de la Francia de Michel Platini.

Nacido en Breslavia y marcado por la posguerra, Piontek se formó como un defensor implacable, apodado “El Búfalo”. Fue pieza clave del Werder Bremen campeón de la Bundesliga en 1965, disputando casi 300 partidos con el club entre 1960 y 1972. Incluso rozó la convocatoria para el Mundial de 1966 con la selección alemana.

Tras colgar las botas, transitó con naturalidad hacia los banquillos: dirigió al Werder Bremen, al Fortuna Düsseldorf y al St. Pauli, además de su experiencia en Haití. Sin embargo, el reconocimiento pleno llegaría en Dinamarca, donde inicialmente ni siquiera era la primera opción. Técnicos de mayor renombre rechazaron el cargo, considerando que aquella selección ofrecía poco prestigio. Piontek, en cambio, vio la oportunidad de su vida.

Al llegar, se encontró con un ambiente poco profesional: jugadores que fumaban y bebían incluso antes de los partidos. Impuso disciplina estricta en los entrenamientos, aunque con el tiempo toleró ciertas costumbres tras cumplir con el deber competitivo. También exigió autonomía total para tomar decisiones, un rasgo de su carácter firme.

Los resultados no tardaron. Tras quedarse fuera del Mundial de 1982, Dinamarca brilló en la Eurocopa de 1984 y se consolidó como potencia emergente. En el Mundial de 1986 deslumbró con goleadas y un fútbol ofensivo que la situó entre las favoritas, hasta caer ante una inspirada España liderada por Emilio Butragueño.

Con los años, Piontek se integró profundamente en su país adoptivo. Se estableció primero cerca de Copenhague y luego en la isla de Fionia, y llegó a definirse como “55 % danés y 45 % alemán”. Tras dejar la selección en 1990, asumió otro desafío con Turquía, mientras Dinamarca, ya transformada, conquistaba la Eurocopa de 1992 bajo el mando de su sucesor.

Regresó después al fútbol danés para dirigir clubes e incluso a la selección de Groenlandia, antes de retirarse en 2004. Su trayectoria abarcó continentes y contextos improbables, pero siempre con la misma valentía que lo llevó, años atrás, a saltar a un lago helado para salvar una vida.

Así fue Sepp Piontek: un hombre que, cada vez que el destino lo puso frente a aguas inciertas, eligió lanzarse. Y casi siempre salió a flote, dejando tras de sí una estela de coraje y transformación en el fútbol europeo. Como dato curioso, que refleja su temperamento fuerte alemán, les presentamos una entrevista que dio en 1992, siendo entrenador de Turquía, dada en turco a pesar de que, supuestamente, no dominaba el idioma, donde furioso se queja de un arbitraje en un partido contra San Marino. Adiós a un grande del fútbol.

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