La estupidez de la joven promesa de Atlético Nacional que lo saca del inicio de los playoff. Video.

Lo que parecía una jugada “calculada” terminó convirtiéndose en un grave error deportivo. El joven futbolista Juan Manuel Rengifo fue expulsado tras intentar forzar una situación para limpiar acumulación de tarjetas amarillas, una práctica riesgosa que volvió a generar polémica en el Fútbol Profesional Colombiano.

La intención del jugador era clara: llegar “en cero” de sanciones a los cuartos de final. Sin embargo, el plan salió mal. En lugar de recibir una amarilla controlada, terminó viendo la tarjeta roja, lo que automáticamente lo deja fuera del partido de ida de la siguiente fase, afectando tanto su continuidad como los planes de Atlético Nacional.

Forzar tarjetas para “limpiar” el historial disciplinario no es algo nuevo en el fútbol. Jugadores en distintas ligas han recurrido a faltas deliberadas o pérdidas de tiempo para provocar una amonestación en momentos estratégicos del calendario. Sin embargo, esta práctica tiene riesgos evidentes:

  • Depende del criterio arbitral: lo que un jugador cree que será amarilla puede ser interpretado como conducta antideportiva grave y terminar en expulsión.
  • Sanciones adicionales: en algunos casos, los comités disciplinarios revisan estas acciones y pueden imponer castigos más severos.
  • Impacto en el equipo: una mala ejecución deja al equipo sin un jugador clave en instancias decisivas.

En el caso de Rengifo, el intento de “controlar” la sanción terminó perjudicando directamente a su equipo en el momento más importante del torneo.

Este tipo de situaciones también reabre la discusión sobre si las normas actuales incentivan indirectamente estas conductas. En torneos cortos o fases eliminatorias, la acumulación de amarillas puede empujar a algunos jugadores a buscar limpiar su registro antes de partidos clave.

Organismos como la FIFA y diferentes ligas han analizado ajustes en los reglamentos para evitar este tipo de maniobras, como la eliminación automática de tarjetas en ciertas fases o sanciones más duras por conductas antideportivas evidentes.

Para un jugador joven como Rengifo, el episodio deja una lección importante: en el fútbol profesional, las decisiones “estratégicas” dentro del campo pueden tener consecuencias inesperadas. La línea entre la picardía y el error es muy delgada, y en este caso terminó costando caro.

Más allá de la anécdota, el hecho refleja una realidad del fútbol competitivo: intentar manipular el reglamento puede volverse en contra en cuestión de segundos. Y en instancias definitivas, esos errores no suelen tener margen de corrección. Vea aquí el video con la acción de Rengifo.

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