¿Loco, se hacía el loco o lo hacen pasar por loco? El misterio del atacante abatido en la Casa Blanca.

La investigación sobre el tiroteo ocurrido este sábado en las inmediaciones de la Casa Blanca sumó nuevos detalles tras conocerse la identidad del atacante abatido por agentes del Servicio Secreto. Se trata de Nasire Best, un joven de 21 años oriundo de Maryland que, según medios estadounidenses y fuentes policiales, registraba antecedentes vinculados a problemas de salud mental y ya había protagonizado episodios previos cerca de la residencia presidencial.

De acuerdo con la reconstrucción oficial, el hecho ocurrió poco después de las 18 (hora local), en la zona de la calle 17 y Pennsylvania Avenue, a escasos metros del complejo presidencial. Allí, Best habría extraído un arma de fuego de una bolsa y comenzó a disparar contra uno de los puestos de seguridad instalados alrededor de la Casa Blanca.

La reacción de los agentes fue inmediata. Integrantes del Servicio Secreto respondieron al ataque con disparos que hirieron gravemente al joven, quien fue trasladado de urgencia al hospital George Washington. Horas más tarde, las autoridades confirmaron su fallecimiento.

El caso generó fuerte conmoción en Washington no solo por la cercanía con la residencia oficial del presidente Donald Trump, sino también porque el atacante ya había sido identificado anteriormente por las fuerzas de seguridad. Según reveló CNN, en junio del año pasado Best había sido detenido luego de bloquear uno de los accesos vehiculares a la Casa Blanca. Tras aquel incidente fue derivado al Psychiatric Institute de Washington para una evaluación psiquiátrica. Surge la duda de si en verdad era paciente siquiátrico, si usaba eso como excusa o si el servicio secreto tiene la intención de hacerlo pasar por loco.

Además, en julio volvió a ser arrestado tras intentar ingresar por la fuerza a uno de los sectores del complejo presidencial. Fuentes policiales indicaron que, debido a esos antecedentes, sobre él pesaba una orden de restricción que le prohibía acercarse a la Casa Blanca.

En redes sociales, el joven publicaba mensajes de contenido delirante y afirmaciones extravagantes. En algunos perfiles se presentaba como “Dios” y también aseguraba ser el “verdadero Osama bin Laden”, publicaciones que ahora son analizadas por los investigadores para determinar su estado mental y posibles motivaciones.

Tras el tiroteo, la zona fue acordonada por las fuerzas federales y permaneció bajo un fuerte operativo de seguridad durante varias horas. Imágenes difundidas por agencias internacionales mostraron decenas de casquillos de bala sobre la vereda y múltiples marcadores de evidencia colocados por peritos criminalísticos. También se observaron elementos médicos utilizados por los equipos de emergencia que asistieron en el lugar.

Las autoridades confirmaron además que un transeúnte resultó herido durante el episodio, aunque todavía no se determinó si fue alcanzado por disparos efectuados por el atacante o por los agentes que repelieron la agresión. El Servicio Secreto informó que ninguno de sus efectivos sufrió heridas y aseguró que el presidente Donald Trump, quien se encontraba dentro de la Casa Blanca al momento del ataque, nunca estuvo en peligro directo.

El episodio vuelve a encender las alarmas sobre la seguridad presidencial en Estados Unidos. Según registros oficiales, este es el tercer incidente armado relacionado con las inmediaciones de Trump en el último mes. Uno de los antecedentes más recientes ocurrió durante la Cena de la Asociación de Corresponsales de la Casa Blanca, celebrada en abril, donde las autoridades denunciaron un presunto intento de atentado contra el mandatario.

En ese caso, un hombre identificado como Cole Tomas Allen, oriundo de California, fue acusado formalmente de intentar asesinar al presidente y permanece detenido bajo custodia federal mientras avanza el proceso judicial.

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