Un juez de Control de Garantías ordenó medida de aseguramiento en centro carcelario contra Carlos Mario Rodríguez Rosas, quien se desempeñaba como gerente corporativo del Banco de Bogotá, en el marco de la investigación que adelanta la Fiscalía General de la Nación por el presunto feminicidio de su pareja sentimental, ocurrido el pasado 24 de enero de 2026 en Bogotá.
El caso ha generado indignación y reabre el debate sobre la persistencia de las violencias basadas en género en Colombia, especialmente aquellas que ocurren en el ámbito privado y dentro de relaciones sentimentales marcadas por dinámicas de control, agresión y violencia psicológica. De acuerdo con las autoridades, la víctima habría sido sometida de manera reiterada a episodios de violencia de género antes de su muerte, un patrón que, según expertos y organizaciones defensoras de derechos de las mujeres, suele anteceder los casos más extremos de violencia feminicida.
Según la investigación preliminar, la pareja asistió a una reunión social durante la noche de los hechos y posteriormente se trasladó al apartamento del hoy procesado. Horas después, cuando las demás personas abandonaron el lugar, se habría presentado una fuerte discusión entre ambos.
La Fiscalía señaló que, en medio de ese episodio, Rodríguez Rosas presuntamente atacó a la mujer cubriéndole la boca y la nariz hasta dejarla inconsciente. Posteriormente, y de acuerdo con los elementos probatorios recopilados, el hombre habría abusado sexualmente de ella y luego lanzó el cuerpo desde la ventana de un quinto piso, intentando simular un suicidio para desviar la investigación y ocultar lo ocurrido.
Para el ente acusador, los hechos evidencian no solo un posible acto de extrema violencia contra la mujer, sino también una conducta orientada a ejercer dominio y sometimiento sobre la víctima, situación que encajaría dentro de los contextos de violencia de género reconocidos por la legislación colombiana y por tratados internacionales de protección a los derechos de las mujeres.
La Fiscalía logró establecer además que la relación sentimental entre la víctima y el procesado habría estado marcada por antecedentes de agresiones y comportamientos violentos, aspecto que fortalece la hipótesis de un feminicidio agravado. En Colombia, este delito se configura cuando una mujer es asesinada por razones de género, mediando relaciones de poder, discriminación o violencia sistemática contra ella.
Por estos hechos, un fiscal de la Unidad Especial de Investigación de Delitos contra Niños, Niñas y Adolescentes (UENNA) imputó a Rodríguez Rosas los delitos de feminicidio agravado y acceso carnal violento. Aunque el procesado no aceptó los cargos y se declaró inocente, el juez consideró que existen suficientes elementos materiales probatorios para inferir su posible responsabilidad.
Durante la audiencia, el despacho judicial concluyó que el acusado representa un riesgo para la sociedad y particularmente para las mujeres de su entorno, además de advertir una presunta intención de alterar la escena de los hechos para obstaculizar la acción de la justicia.
La decisión de enviarlo a prisión tiene carácter preventivo y se mantendrá mientras avanza el proceso judicial. Entretanto, Rodríguez Rosas conserva la presunción de inocencia hasta que exista una sentencia condenatoria en firme.
Este nuevo caso vuelve a poner en evidencia la gravedad del feminicidio en Colombia y la necesidad de fortalecer las rutas de atención, prevención y protección para mujeres víctimas de violencia. Organizaciones sociales han insistido en que muchas señales de maltrato suelen ser ignoradas o minimizadas antes de que ocurran tragedias como esta, por lo que reiteran el llamado a denunciar oportunamente y a reforzar las medidas institucionales para evitar que la violencia escale hasta consecuencias fatales.





