La guerra fratricida de Abelardo no será solo contra opositores, también contra la prensa libre.

Ante esos cuestionamientos, De la Espriella respondió con una mezcla de humor y contundencia. “Mis hijos también dicen que soy autoritario, pero están muy bien criados”, afirmó. Luego agregó que quienes deberían preocuparse serían los delincuentes y no los ciudadanos respetuosos de la ley, quienes, según dijo, tendrían garantías y protección bajo un eventual gobierno suyo.

No obstante, el momento que más reacciones generó estuvo relacionado con sus opiniones sobre el ejercicio periodístico y la relación que mantendría con los medios de comunicación.

El candidato aseguró que no tiene diferencias con el periodismo como profesión y recordó que, a lo largo de su carrera, ha representado legalmente a varios periodistas. Sin embargo, sostuvo que existe un grupo reducido de comunicadores que, en su opinión, utiliza el periodismo para impulsar agendas políticas.

“Yo no tengo problema con la prensa. He sido abogado de periodistas. Mi diferencia es con quienes se presentan como periodistas, pero actúan como activistas políticos”, manifestó.

Asimismo, defendió el uso de mecanismos legales para responder a publicaciones que considere difamatorias y señaló que no permanecerá en silencio frente a informaciones que, según él, distorsionen los hechos o busquen afectar su imagen pública.

De la Espriella también cuestionó a algunos sectores de la prensa por lo que considera una falta de autocrítica y afirmó que ciertos comunicadores utilizan su posición para influir políticamente mientras se escudan en el ejercicio periodístico.

Sus declaraciones se producen en un contexto donde la libertad de prensa, la crítica al poder y los límites entre información, opinión y activismo continúan siendo temas de intenso debate en Colombia. En medio de una campaña presidencial caracterizada por la polarización y los discursos confrontacionales, cualquier referencia a los medios suele generar amplias reacciones tanto en el escenario político como en las redes sociales.

El aspirante presidencial llega a esta etapa de la contienda electoral como una de las figuras más controversiales del panorama político nacional, impulsando un discurso centrado en la seguridad, la lucha contra la criminalidad y el cuestionamiento a sectores tradicionales del establecimiento.

Por ahora, sus recientes pronunciamientos dejan abierta una discusión sobre cuál sería la relación entre un eventual gobierno suyo y los medios de comunicación, un tema que podría ocupar un lugar relevante en el debate público durante los próximos meses. Ya ha amenazado con destripar y acabar por cualquier vía con quienes osen hacerle oposición.

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