Ojo turistas: autoridades de Miami hallan excremento de ratas en inspección a restaurante.

Un establecimiento de comida cubana y panadería en el oeste de Miami-Dade fue objeto de una inspección sanitaria que detectó 29 infracciones, siete de ellas consideradas de alta prioridad. Aunque el negocio aprobó una nueva revisión al día siguiente y pudo reabrir, el caso representa una alerta para los turistas que buscan opciones gastronómicas durante su visita al sur de Florida.

Los viajeros que visitan Miami en busca de nuevos restaurantes y lugares para disfrutar de la gastronomía local pueden encontrarse con situaciones inesperadas. Ese fue el caso de Habana 1900, un restaurante, bar y panadería situado en el 8770 SW 24th St., en el oeste de Miami-Dade, donde una inspección sanitaria realizada el lunes detectó múltiples problemas relacionados con la limpieza, el almacenamiento de alimentos y la presencia de plagas.

El establecimiento, que según el portal Nuevo Herald había recibido su licencia el pasado 9 de julio, acumuló 29 infracciones durante la visita del inspector estatal, siete de ellas clasificadas como de alta prioridad. Los hallazgos motivaron la colocación temporal de un aviso de cierre relacionado con la inspección, aunque el negocio consiguió superar una nueva inspección el martes y reanudó sus operaciones.

Entre los hallazgos más preocupantes para los clientes, incluidos los turistas que frecuentan los restaurantes de Miami, figuró la presencia de excrementos de roedores en diferentes áreas de la cocina y de almacenamiento. El informe documentó más de 10 deposiciones detrás de un congelador vertical, más de cinco en un estante destinado a guardar equipos de cocina, más de siete en el suelo de una zona donde se almacenaban platos, utensilios y otros implementos, así como otros restos junto a una batidora y en la base del lavavajillas.

La inspección también registró un grupo de aproximadamente 10 moscas sobre vasos limpios cerca del área de servicio al público. A esto se sumó el hallazgo de dos cucarachas muertas: una en el suelo de la zona del bar y otra en la cocina. Según el reporte, los restos de los insectos no habían sido retirados.

Estas condiciones constituyen un motivo de atención para quienes eligen dónde comer durante sus vacaciones, especialmente cuando se trata de establecimientos que preparan y sirven alimentos al público. Las observaciones del inspector no se limitaron a las plagas. El documento también señaló problemas con los equipos, los utensilios y las condiciones de limpieza del establecimiento.

La pala utilizada para servir hielo estaba almacenada sobre una superficie sucia, fuera de la máquina de hielo y cerca de la cocina. Además, parte del equipo se encontraba en una habitación que no estaba completamente cerrada y permanecía expuesta al exterior, junto a la puerta de salida de la cocina.

Otro de los problemas detectados fue la presencia de agua estancada en el recorrido hacia el congelador de acceso peatonal. Asimismo, los paños húmedos utilizados para limpiar se conservaban en una mezcla de detergente y desinfectante, pese a que debían permanecer únicamente en una solución desinfectante.

El inspector también encontró deficiencias en los lavamanos. El situado en la zona del bar no tenía toallas de papel, mientras que el de la cocina carecía tanto de jabón como de toallas para secarse las manos. A estas irregularidades se sumó un olor desagradable en el primer baño de hombres, aunque el reporte no especificó su origen.

La revisión también puso bajo observación dos productos alimenticios. El primero fue una lata de crema endulzada de leche condensada que presentaba una abolladura en la unión del envase. Por esa condición, el inspector ordenó suspender su venta. El segundo caso correspondió a pescado envasado comercialmente mediante un sistema de oxígeno reducido. Este tipo de producto debe mantenerse congelado y dentro de su empaque hasta el momento de utilizarlo, de acuerdo con las indicaciones aplicables. Sin embargo, el inspector lo encontró descongelándose en un refrigerador de acceso peatonal, por lo que también ordenó suspender su venta.

Para los visitantes que recorren el oeste de Miami-Dade, identificar el establecimiento puede resultar confuso. Aunque el negocio actual opera bajo el nombre de Habana 1900, el letrero exterior del inmueble todavía anuncia a Tasca De España, el restaurante que ocupaba anteriormente el local.

La diferencia entre el nombre que aparece en la fachada y el del negocio actual puede pasar inadvertida para quienes llegan por primera vez a la zona. El caso recuerda la importancia de prestar atención a las condiciones de higiene de los establecimientos gastronómicos durante un viaje. La apariencia del local, la limpieza de las mesas y las condiciones generales del servicio pueden ayudar a orientar al consumidor, aunque no sustituyen una inspección sanitaria oficial.

También conviene consultar los registros públicos de inspección de restaurantes de Florida cuando se desea conocer los antecedentes de un negocio. En el caso de Habana 1900, el establecimiento aprobó la nueva inspección realizada el martes y pudo reabrir. Este resultado indica que superó la revisión posterior, pero no elimina los hallazgos documentados durante la visita inicial.

Para los turistas que visitan Miami, la recomendación es informarse antes de elegir dónde comer y tener presente que los informes sanitarios ofrecen información relevante sobre las condiciones observadas en una fecha determinada.

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