¡Alerta! Si no hay freno a la I.A., el mundo se quedará sin energía eléctrica.

Elon Musk lleva años generando titulares por sus opiniones y advertencias sobre el futuro tecnológico. Entre ellas, destaca la alerta que lanzó en 2024 sobre una posible “sequía eléctrica”, un escenario en el que la demanda mundial de energía superaría la capacidad de suministro debido al crecimiento acelerado de la digitalización y, especialmente, de la Inteligencia Artificial.

Durante su intervención en Bosch Connected World, el empresario sostuvo que la infraestructura energética global podría no estar preparada para sostener el ritmo actual de innovación. Aunque la transición hacia fuentes renovables avanza, consideró que no lo hace con la suficiente rapidez para compensar el consumo cada vez mayor de los centros de datos y los sistemas de IA, cuyo gasto energético aumenta de forma exponencial.

Musk también advirtió que las consecuencias irían más allá del sector tecnológico. Sin inversiones urgentes en redes eléctricas, generación y almacenamiento, el desarrollo económico y científico podría desacelerarse. Señaló que componentes críticos como transformadores y sistemas de distribución ya operan bajo presión en varias regiones. En paralelo, grandes compañías tecnológicas están destinando recursos a soluciones más sostenibles, aunque —según el magnate— evitar una crisis requerirá coordinación entre gobiernos e industria.

El empresario añadió otro riesgo asociado al auge tecnológico: el consumo masivo de agua necesario para refrigerar infraestructuras digitales. Este factor podría agravar los problemas ambientales si no se adoptan alternativas más eficientes. Entre las posibles respuestas, mencionó tecnologías como los reactores nucleares modulares, que permitirían generar energía constante con menor impacto en emisiones y recursos hídricos.

A medida que avanza 2025 y aumenta la demanda energética global, el debate sobre la capacidad de las redes eléctricas y el impacto ambiental de la IA continúa ganando relevancia, mientras expertos y autoridades evalúan si las medidas actuales serán suficientes para evitar tensiones en el suministro durante la próxima década.

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