Los Juegos Olímpicos de Invierno Milano-Cortina 2026 están de nuevo en marcha según lo planeado, tras resolver los problemas de nieve natural y artificial necesarios para varias competencias, según reveló el comité organizador a Reuters. A solo un mes del inicio de la cita, programado del 6 al 22 de febrero, el presidente de la Federación Internacional de Esquí y Snowboard (FIS), Johan Eliasch, confirmó que los preparativos han retomado su curso normal.
Las recientes temperaturas frías han sido un bálsamo para los organizadores, disipando preocupaciones previas sobre el acopio y la producción de nieve en sedes clave como Cortina d’Ampezzo, Livigno, Bormio y Val di Fiemme. Estas zonas alpinas italianas se han enfrentado en los últimos años a temperaturas anómalas que impedían las condiciones ideales de nieve, un problema directamente ligado al calentamiento global. “Sí, lo ha hecho”, respondió Eliasch cuando se le preguntó si había aumentado su confianza en el evento. “Los preparativos avanzan muy bien. Hemos tenido temperaturas frías, lo cual ayuda. Y en este momento, parece que no habrá ningún problema para completar todo un tiempo, como está planeado. Así que son muy buenas noticias”.
Sin embargo, este alivio temporal llega en medio de un escrutinio creciente sobre las autoridades italianas y el comité organizador. Retrasos en las obras, brechas de financiamiento y riesgos climáticos han puesto en jaque la viabilidad del evento, especialmente tras un inicio de invierno inusualmente cálido que generó dudas sobre la confiabilidad de la nieve. Eliasch admitió que la seguridad nevada aún depende en parte de las condiciones meteorológicas, pero enfatizó la capacidad técnica y los recursos disponibles para mitigar riesgos, incluyendo cañones de nieve artificiales que consumen grandes cantidades de agua y energía.
El caso de Milano-Cortina no está aislado. El cambio climático ha transformado radicalmente los Juegos Olímpicos de Invierno, con temperaturas medias en las sedes alpinas que han subido hasta 2,4 °C desde 1960, según un informe de la ONU de 2022. Eventos como los de Pekín 2022 requirieron la producción de 200 millones de metros cúbicos de nieve artificial, equivalente al consumo anual de agua de una ciudad mediana, exacerbando la huella ambiental. En los Alpes italianos, la reducción de la nieve natural ha sido del 20-30% en las últimas décadas, obligando a inversiones millonarias en tecnología de enfriamiento.
Expertos como Daniel Scott, de la Universidad de Waterloo, advierten que para 2050, solo una docena de sedes mundiales podrían garantizar nieve suficiente sin intervenciones extremas. Italia, con su dependencia de la nieve artificial –que emite CO2 equivalente a 10.000 vuelos transatlánticos por Juegos–, se enfrenta a un dilema: celebrar un evento “verde” mientras acelera el problema que lo amenaza. Eliasch subrayó la preparación técnica, pero el respiro frío de este invierno podría ser efímero ante pronósticos de La Niña que anticipan variabilidad extrema.
Las autoridades italianas han invertido 100 millones de euros en sistemas de nieve garantizados, pero el escrutinio persiste. Activistas ambientales critican la contradicción de un evento olímpico que promueve la sostenibilidad mientras depende de prácticas intensivas en recursos. Para Milano-Cortina, el éxito inmediato alivia presiona, pero resalta la urgencia de repensar el futuro de los deportes de nieve en un planeta más cálido.





