La controversia alrededor del campamento de verano en Bernedo, País Vasco, ha provocado gran inquietud entre los padres y la comunidad, especialmente entre las familias con hijos que participaron en ediciones recientes. Las denuncias iniciales surgieron a partir de cartas enviadas por algunas niñas, quienes narraron situaciones como la presencia de monitoras en topless en las piscinas y en las instalaciones, duchas mixtas con chicos y chicas, y dibujos de una mujer desnuda en un espejo.
Este viernes, El Correo reveló nuevas denuncias, entre ellas la presión para que los monitores se “chuparan el dedo de un pie” durante la merienda, hecho que agrava aún más la indignación. Las reclamaciones presentadas ante la Diputación de Guipúzcoa el año pasado no tuvieron ninguna respuesta efectiva. Ante la insistencia de varios medios, incluido ABC, los responsables del campamento mantuvieron un silencio absoluto, negándose incluso a atender llamadas telefónicas. Solo hasta ahora han emitido un comunicado oficial a través de sus redes sociales para responder a las acusaciones.
El campamento, con más de 50 años de existencia, defiende la práctica de duchas mixtas como un espacio pedagógico orientado a normalizar la diversidad corporal, eliminar estigmas y desexualizar la desnudez, siempre bajo el criterio de la voluntariedad y el acompañamiento. Aseguran que su prioridad es el bienestar de los menores y que mantienen una comunicación constante con las familias.
Los educadores rechazan categóricamente las imputaciones, atribuyéndolas a campañas transfóbicas que distorsionan su labor educativa, centrada en la inclusión, la coeducación y el respeto a todas las identidades. También destacan que su modelo es autogestionado, feminista y desarrollado en euskera, promoviendo el trabajo comunitario y un ocio transformador.
En su comunicado, afirman haber estado en contacto permanente con los padres, respondiendo a sus inquietudes y realizando un seguimiento médico constante a los niños durante el campamento. Reconocen el malestar generado, pero insisten en que los ataques son infundados y motivados por prejuicios transfóbicos, manifestándose en discursos de odio en redes sociales y medios.
Explican que las duchas y baños mixtos buscan romper con el binarismo tradicional que divide y excluye cuerpos e identidades, creando espacios seguros para todos los participantes sin identificar ni segregar por género. Destacan que estas prácticas se basan en un compromiso ético y educativo por la diversidad, la coeducación y la desexualización.
Por último, los organizadores agradecen el apoyo público recibido y reiteran su compromiso con una educación inclusiva, feminista y comunitaria, destinada al disfrute y la formación de niñas, niños y jóvenes en el entorno del País Vasco, comprometiéndose a continuar su labor con responsabilidad y respeto.





