Canciller polaco va con todo: “Alemania y Francia son demasiado pequeñas para gobernar Europa”.

El ministro de Asuntos Exteriores de Polonia, Radosław Sikorski, afirmó que el equilibrio de poder en Europa debe cambiar para reflejar el peso creciente de los países del este del continente y advirtió que “Alemania y Francia son demasiado pequeñas para gobernar Europa por sí solas”. Sus declaraciones se producen en medio de un contexto internacional marcado por tensiones geopolíticas, la guerra en Ucrania y la incertidumbre sobre el compromiso de Estados Unidos con la seguridad europea.

Según Sikorski, las presiones ejercidas por el presidente estadounidense Donald Trump sobre sus aliados han obligado a Europa a replantear su autonomía estratégica y a fortalecer sus capacidades de defensa. El jefe de la diplomacia polaca sostuvo que el continente debe asumir más responsabilidades en materia militar y política, independientemente de quién ocupe la Casa Blanca en el futuro.

El ministro elogió el reciente compromiso de Berlín con el refuerzo de la seguridad europea, pero insistió en que la arquitectura política del continente no puede depender únicamente del eje franco-alemán. “Europa debe respirar con dos pulmones: uno occidental y otro oriental”, señaló, en referencia al creciente protagonismo de países como Polonia y los Estados bálticos en asuntos de defensa, energía y política exterior frente a Rusia.

Las palabras de Sikorski reflejan una tendencia más amplia dentro de la Unión Europea, donde los países del este han ganado influencia tras la invasión rusa de Ucrania en 2022. Estos Estados han sido algunos de los principales impulsores de las sanciones contra Moscú y del apoyo militar a Kiev, lo que ha reforzado su peso político dentro del bloque.

Analistas señalan que la postura polaca también responde al crecimiento económico y demográfico del este europeo en las últimas dos décadas, así como a su cercanía geográfica con Rusia, lo que les otorga una perspectiva distinta sobre seguridad. Varsovia ha incrementado notablemente su gasto en defensa y aspira a desempeñar un papel central en la política europea.

Las declaraciones de Sikorski reabren el debate sobre el liderazgo dentro de la Unión Europea y el futuro de la cooperación transatlántica. Mientras algunos gobiernos defienden mantener el tradicional motor franco-alemán, otros consideran que el nuevo contexto internacional exige una Europa más equilibrada, en la que el este tenga mayor voz en las decisiones estratégicas del continente.

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