Una nueva controversia rodea a la cantante argentina Lali Espósito tras viralizarse imágenes de un concierto en el estadio de Estadio José Amalfitani (Vélez Sarsfield), donde realizó un gesto de connotación sexual sobre el escenario. El hecho reavivó un debate cultural más amplio sobre la provocación artística, los límites del espectáculo y la responsabilidad de las figuras públicas ante audiencias masivas.
El momento ocurrió durante uno de los shows de su gira, ante miles de asistentes. En los videos difundidos en redes sociales se observa a la artista ejecutar una coreografía que incluye tocarse la zona genital, un recurso performático que ya había utilizado en presentaciones anteriores. Sus seguidores lo interpretan como parte de una estética provocadora asociada al pop internacional, mientras que sectores críticos lo califican como un gesto innecesario o inapropiado.
La cantante no se ha pronunciado directamente sobre esta polémica puntual, aunque en otras ocasiones ha defendido su libertad artística y su derecho a explorar la sexualidad femenina en el escenario como forma de expresión.
Especialistas en cultura pop señalan que la provocación corporal ha sido históricamente utilizada por artistas para cuestionar normas sociales sobre el género y la sexualidad. Comparan el caso con performances de figuras globales del pop que incorporan gestos explícitos como parte de una narrativa escénica.
Para algunos fans, el gesto representa empoderamiento y control del propio cuerpo en una industria que durante décadas sexualizó a las mujeres desde una mirada externa. “Es una forma de resignificar la sensualidad desde el protagonismo femenino”, opinan seguidores en redes.
Del otro lado, organizaciones de padres, comentaristas y algunos sectores políticos consideran que este tipo de acciones cruzan una línea, especialmente en conciertos donde hay público adolescente. Argumentan que la libertad artística debe equilibrarse con el contexto y la diversidad de audiencias.
Psicólogos consultados por medios locales advierten que los artistas con alta influencia social suelen convertirse en modelos de conducta, por lo que sus actos generan impacto más allá del ámbito del entretenimiento.
La polémica refleja una discusión global sobre los límites entre arte, espectáculo y moral pública. En la era de las redes sociales, donde cada gesto se viraliza en segundos, las performances escénicas adquieren una dimensión política y cultural inesperada.
Mientras tanto, Lali Espósito continúa con su gira, que ha batido récords de convocatoria en Argentina y otros países, consolidándola como una de las figuras más influyentes del pop latino actual. El episodio, lejos de perjudicarla, vuelve a situarla en el centro de una conversación que combina música, cultura y controversia.





