Caso de estadounidense presuntamente asesinada por su esposo en Medellín, llega la CIDH por impunidad.

Lo que parecía una conversación cotidiana terminó convirtiéndose en el último contacto entre madre e hija. Kelly Ann Knight habló por teléfono con su mamá la noche del 18 de julio de 2019 desde Medellín, ciudad en la que residía junto a su esposo colombiano de nombre Esteban Camilo Bedoya. Le contó que había pedido una pizza y que la llamaría nuevamente cuando terminara de comer, una rutina frecuente entre ambas debido a la distancia de más de 4.000 kilómetros que las separaba y a las discusiones que la joven solía tener con su compañero sentimental. Esa segunda llamada nunca llegó.

Al día siguiente, el 19 de julio, quien se comunicó con la madre fue el esposo de Kelly Ann Knight para informarle que la había encontrado muerta en el apartamento donde vivían, en la capital antioqueña. La noticia desencadenó una investigación que buscó esclarecer las circunstancias del fallecimiento de la mujer extranjera, cuyo caso generó conmoción entre la comunidad local y sus familiares en el exterior.

De acuerdo con los primeros reportes, las autoridades acudieron al lugar tras el aviso del hombre y realizaron la inspección del inmueble para determinar qué había ocurrido durante la noche. La escena fue acordonada mientras unidades judiciales recopilaban pruebas y testimonios. Desde entonces, el proceso ha estado rodeado de interrogantes sobre lo sucedido en las horas posteriores a aquella última conversación telefónica.

Familiares de la víctima han señalado que las llamadas entre madre e hija eran constantes y que Kelly Ann Knight solía buscar apoyo emocional tras discusiones con su pareja, por lo que la ausencia de la segunda llamada encendió las alarmas incluso antes de conocer la noticia de su muerte. La distancia geográfica obligó a sus seres queridos a seguir el caso desde el extranjero mientras solicitaban a las autoridades avances claros en la investigación.

El fallecimiento de la joven en Medellín se sumó a otros episodios que han involucrado a ciudadanos extranjeros residentes o visitantes en la ciudad, lo que motivó llamados a esclarecer rápidamente los hechos y garantizar justicia. Años después, el caso continúa siendo recordado por su inicio inquietante: una promesa de devolver una llamada tras comer pizza que quedó interrumpida para siempre.

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