En Argentina hay tradiciones que no se discuten. El mate, el asado, el fútbol… y la superstición. Sobre todo, cuando se trata del Mundial. Esa mezcla de pasión, ironía y cultura popular es el corazón de la nueva publicidad televisiva de Coca‑Cola junto a la Selección Argentina de Fútbol, una pieza que ya circula con fuerza en redes y televisión y que vuelve a confirmar algo que el mundo del marketing reconoce desde hace décadas: la publicidad argentina sabe contar historias como pocas.
La escena arranca con una conferencia de prensa ficticia. Un periodista toma el micrófono y formula una pregunta directa, casi incómoda: si la Selección irá a ganar el próximo Mundial. La respuesta, lejos de la épica esperada, es desconcertante: “No, no vamos a ir a ganarla”.
A partir de allí comienza un relato cargado de guiños culturales. Jugadores, hinchas y comentaristas repiten la misma idea: que no, que no van a ganarlo, que apenas van a competir, que ni siquiera lo están pensando. Todo se dice con una convicción sospechosa, casi teatral. El mensaje es claro para cualquier argentino: no es falta de confianza, es anti-mufa: la superstición como identidad futbolera.
En el imaginario popular argentino, la “mufa” —la mala suerte provocada por cantar victoria antes de tiempo— es casi un dogma. Se evita decir que se va a ganar, se tocan objetos de madera, se repiten cábalas y rituales antes de cada partido. La publicidad juega con esa idea colectiva: negar la victoria para, en el fondo, desearla con más fuerza.
El spot convierte esa superstición en narrativa publicitaria. Cada escena acumula frases que parecen derrotistas pero que, en realidad, esconden una esperanza compartida. Una esperanza que desde 2022 tiene un rostro inevitable: el de Lionel Messi, capitán de la selección campeona en el FIFA World Cup 2022.
La elección del tono no es casual. Coca‑Cola ha construido durante décadas algunas de las campañas deportivas más recordadas del planeta, muchas de ellas ligadas al fútbol y a los Mundiales.
En Argentina, la marca también ha sabido apoyarse en la creatividad de agencias locales que han transformado simples anuncios en pequeñas piezas culturales. Historias que no solo venden una bebida, sino que capturan emociones colectivas. Esta nueva campaña sigue esa tradición: humor, identidad nacional, pasión futbolera y un guion que habla el mismo idioma que los hinchas.
Durante años, la publicidad argentina fue considerada una de las más influyentes del mundo hispano. Desde Buenos Aires surgieron campañas premiadas en festivales internacionales y conceptos que luego se replicaron en otros mercados. La clave siempre fue la misma: historias cercanas, inteligentes y profundamente humanas.
Este nuevo comercial retoma esa escuela narrativa. No necesita grandes efectos ni discursos grandilocuentes. Se apoya en algo mucho más poderoso: un código cultural que millones de personas entienden sin necesidad de explicación. Decir que no… para creer que sí.
Al final, la publicidad funciona como un espejo del hincha argentino. Nadie quiere “mufar” al equipo. Nadie quiere cantar victoria antes de tiempo. Pero todos saben, en el fondo, que cuando la pelota empiece a rodar en el próximo FIFA World Cup, el deseo será el mismo de siempre.
Y aunque el comercial repita una y otra vez que no van a ir a ganarlo, el mensaje real es exactamente el contrario. Porque en Argentina, cuando se trata del Mundial, la ilusión nunca se cancela… solo se disimula. Vea el maravilloso comercial que ya se pauta en la TV argentina e internacional.





