Colombia despidió el menor número de trabajadores en sector tecnológico, a pesar de la oposición empresarial a Petro.

Colombia se destacó como el país con menos despidos tecnológicos en América Latina durante el reciente ciclo de ajuste del sector, en contraste con recortes mucho más profundos en otras economías de la región. Mientras varios ecosistemas enfrentaron reducciones significativas por el encarecimiento del financiamiento global, el impacto en el mercado colombiano fue relativamente moderado.

El caso más severo se observó en Brasil, que lideró ampliamente los recortes debido al tamaño de su ecosistema y al volumen de capital que había captado durante el auge digital de 2020 y 2021. Allí, empresas como Stone reportaron 1.300 despidos, mientras PagBank y Oyo registraron 500 cada una. El golpe se concentró especialmente en las fintech, uno de los sectores más expuestos al cambio en las condiciones globales de liquidez tras las alzas de tasas en Estados Unidos.

En México, los ajustes también fueron relevantes y se enfocaron en servicios financieros y criptoactivos. Konfío y Bitso realizaron 180 despidos cada una, mientras Kueski sumó 90, afectados tanto por el endurecimiento monetario como por el llamado “invierno cripto”.

Aunque con un ecosistema más pequeño, Chile también experimentó recortes importantes. La foodtech Cornershop encabezó la lista con 250 despidos, seguida por startups de salud como Examedi y Batterfly. En Argentina predominó el ajuste en compañías vinculadas a criptoactivos: Lemon registró 100 despidos, Buenbit 80 y la fintech regional Ualá 53.

Frente a este panorama, Colombia mostró los niveles más bajos de despidos relativos. La startup de insumos para la construcción Tul reportó 100 recortes y la firma de recursos humanos Hunty apenas 30, cifras considerablemente inferiores a las de sus pares regionales.

Analistas coinciden en que la ola de despidos responde principalmente al cambio del ciclo global tras el boom digital de la pandemia. Con la inflación al alza desde 2022 y el financiamiento más costoso, las startups dejaron de priorizar el crecimiento acelerado y se enfocaron en eficiencia y rentabilidad. Más que una crisis estructural, el ajuste refleja una etapa de maduración del ecosistema tecnológico latinoamericano, en la que el capital sigue disponible, pero bajo condiciones más exigentes.

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