Compañero de departamento quiso dormir con él, pelearon y uno murió al caer del tercer piso.

La muerte de un joven tras caer desde el tercer piso de un edificio en Posadas y la aparición de su compañero de departamento a varias cuadras del lugar, herido y cubierto de sangre, conformaron una escena que desconcertó a la Policía y dio inicio a una compleja investigación.

El hombre que sobrevivió fue hallado a unas cinco cuadras del edificio, con el torso desnudo, en estado de shock y con un profundo corte en el pecho. Todo indica que momentos antes ambos protagonizaron una violenta pelea dentro del departamento que compartían. Sin embargo, todavía no está claro si la caída fue accidental o si la víctima fue empujada al vacío.

La víctima fue identificada como Marcelo Ojeda Krejzezuk, de 31 años. Tenía una tecnicatura en informática y buscaba conseguir trabajo en Posadas pese a su hipoacusia. Hasta hacía poco tiempo había vivido en la tranquila ciudad correntina de Esquina, junto a su padre y sus abuelos.

Desde hacía casi un año compartía vivienda con Marcos Andrés Álvarez, de 27 años, ahijado de su padre y oriundo de El Soberbio, Misiones. El joven estudiaba el tramo final del profesorado de inglés en la capital provincial.

La noche del jueves, ambos salieron junto a un tercer amigo a un pub céntrico de Posadas, donde tomaron algunos tragos. Ya durante la madrugada regresaron al departamento ubicado sobre la calle Gómez Portinho y permanecieron conversando durante un tiempo.

Según declaró Álvarez, en ese momento Marcelo le propuso dormir juntos. La negativa habría generado una discusión que, de acuerdo con los investigadores, terminó derivando en una violenta pelea con cuchillos. El enfrentamiento ocurrió en la cocina y el comedor del departamento. Los peritos constataron que tanto la habitación como el baño se encontraban intactos al momento de la inspección.

“Fue una pelea brutal. Había sangre por todos lados, incluso en la ventana que da al estacionamiento. Pocas veces se ve una escena con tanta sangre”, contó una persona que ingresó al lugar pocas horas después del hecho. Las cámaras de seguridad del edificio registraron el momento en que Álvarez abandonó el lugar con múltiples heridas en el cuerpo y caminó por la calle en busca de ayuda.

En ese estado fue visto por un motociclista, que se detuvo al escuchar que el joven, cubierto de sangre, gritaba: “No me quiero morir”. Cuando le preguntó qué había sucedido, el estudiante respondió que había tenido “una pelea” y que un “amigo” lo había atacado con un cuchillo. El testigo llamó al 911 y poco después llegó una ambulancia. Mientras recibía atención médica, Álvarez indicó a los policías el lugar donde había ocurrido el episodio, aunque no dio detalles sobre qué había pasado con Marcelo.

Cuando los efectivos policiales, acompañados por el juez de Instrucción Fernando Verón y la fiscal Amalia Spinnato, ingresaron al edificio, encontraron el cuerpo de Ojeda Krejzezuk en el estacionamiento. La autopsia determinó que el joven presentaba numerosas heridas cortantes, además de un fuerte golpe en la frente. La causa de la muerte fue un traumatismo severo.

Ante esta situación, el juez imputó a Álvarez por el delito de homicidio simple y ordenó el secuestro de los teléfonos celulares de ambos para realizar pericias. En su declaración judicial, el estudiante intentó desligarse de la muerte de su compañero. Afirmó que, tras rechazar la propuesta de Marcelo de dormir juntos, decidió irse del departamento y que en ese momento fue atacado con un cuchillo.

También sostuvo que ambos resultaron heridos durante el forcejeo y que, en medio de la pelea, Marcelo resbaló por la sangre que comenzaba a cubrir el piso, lo que le permitió escapar.

Según su relato, recién supo del fallecimiento de Ojeda Krejzezuk cuando fue trasladado a la comisaría. Incluso sugirió que el joven pudo haberse arrojado al vacío tras el violento enfrentamiento. Por su parte, Luis Ramón Ojeda, padre de la víctima, manifestó su incredulidad ante lo ocurrido. En diálogo con Clarín explicó que Álvarez era su ahijado y que ambos jóvenes vivían juntos desde principios del año pasado. Si bien reconoció que en el pasado habían tenido una pelea, aseguró que luego solucionaron sus diferencias y continuaron conviviendo.

El hombre contó que los dos habían estado recientemente en Esquina durante el feriado de carnaval. “Yo mismo los llevé a Posadas y estuve varios días con ellos. No noté nada extraño y jamás imaginé que esto podía terminar así”, dijo.

También recordó que, a pesar de sus problemas auditivos, su hijo había logrado recibirse de técnico en informática y tenía expectativas de conseguir trabajo en la ciudad. “Este año tenía posibilidades de entrar a una empresa”, comentó.

Ojeda relató además que debió ingresar al departamento para retirar algunas pertenencias de su hijo. “Había mucha sangre en el comedor y la cocina, señales de que hubo una pelea muy violenta”, afirmó. Por último, señaló que hasta el momento no recibió ningún llamado de los padres de Álvarez, con quienes mantiene una amistad de muchos años.

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