El rapero canadiense Drake volvió a generar polémica internacional tras adquirir una de las piezas más reconocibles asociadas al narcotraficante colombiano Pablo Escobar: una gorra del equipo de baloncesto Boston Celtics que el capo utilizó en una recordada entrevista clandestina realizada por periodistas franceses en los años ochenta.
Según reportes recientes de medios de entretenimiento, el artista habría pagado cerca de 75.000 dólares por el objeto, considerado por algunos coleccionistas como una reliquia del imaginario criminal global surgido alrededor de la figura del exjefe del cartel de Medellín.
La compra fue revelada por el propio músico en redes sociales, donde publicó imágenes del sitio especializado en memoria histórica donde obtuvo la prenda. En las fotografías también se alcanza a ver un escudo del club colombiano Atlético Nacional, lo que reforzó la conexión simbólica con Medellín, ciudad donde Escobar consolidó su poder en los años ochenta.
La gorra se hizo famosa porque aparece en un documental francés filmado clandestinamente en 1988 —emitido años después de la muerte del narcotraficante— en el que Escobar concedió una de sus pocas entrevistas grabadas.
Sin embargo, versiones de familiares del capo señalan que la prenda no era de su propiedad permanente, sino que habría sido prestada para esa ocasión específica, lo que ha abierto dudas sobre su autenticidad como objeto personal.
La adquisición desató críticas en Colombia y otros países, donde sectores de opinión consideran que este tipo de compras contribuyen a romantizar la violencia ligada al narcotráfico. Autoridades locales de Medellín han insistido durante años en evitar el llamado “turismo narco” y la comercialización de objetos asociados a esa época.
Otros analistas interpretan el episodio como parte de un fenómeno más amplio: el interés internacional por objetos históricos controvertidos, que va desde memorias de guerras hasta piezas vinculadas a figuras criminales. En el caso de Drake, la compra también refuerza su conocida afición por artículos exclusivos y de alto valor cultural o mediático.
El episodio evidencia cómo símbolos de la historia reciente de Colombia siguen circulando en mercados internacionales de coleccionistas, décadas después de la caída del cartel de Medellín. La figura de Escobar continúa siendo objeto de series, documentales y productos culturales consumidos en todo el mundo, lo que mantiene vigente el debate sobre memoria, justicia y representación histórica.
Mientras tanto, la imagen del artista posando con la gorra ha recorrido redes sociales y medios internacionales, convirtiendo un objeto del pasado violento colombiano en tema de conversación global. Si quieres, puedo hacerte otra versión más breve, más periodística o con enfoque crítico sobre la “narco-estética” y su impacto cultural.





