El fallecimiento de la deportista peruana Lizeth Marzano ha generado consternación nacional, luego de que fuera atropellada mientras entrenaba en la avenida Camino Real, en el distrito de San Isidro, en la ciudad de Lima. El trágico suceso ocurrió el martes 20 de febrero y quedó registrado por cámaras de seguridad que captaron el momento exacto en que un vehículo la embiste y la proyecta violentamente contra el pavimento.
Según las imágenes, el conductor no se detuvo a auxiliar a la víctima y abandonó el lugar, dejándola gravemente herida sobre la vía. El hecho provocó indignación pública en Perú, donde familiares, deportistas y ciudadanos han exigido justicia y sanciones ejemplares.
Dos días después del atropello, se envió un correo electrónico a la Fiscalía solicitando fecha y hora para la entrega del vehículo involucrado, de placa C4L-2436. El mensaje fue remitido a las 10:21 p.m., cuando las oficinas ya estaban cerradas.
Posteriormente, Adrián Alonso Villar Chirinos, de 21 años, se presentó como conductor del automóvil —un Chevrolet categoría M1— y entregó documentación como la tarjeta de propiedad, dos pasaportes y un pasaje aéreo cancelado. El boleto, adquirido en septiembre de 2025, tenía como destino Bogotá con conexión hacia Londres, programado para el 21 de febrero. El vehículo fue finalmente entregado a las autoridades el 20 de febrero y se encontraba guardado en la cochera de su vivienda en el distrito limeño de Miraflores.
La defensa presentó una boleta de consumo para descartar ingesta de alcohol; sin embargo, no se practicó dosaje etílico porque el conductor no se presentó ante las autoridades cuando aún existía flagrancia. Especialistas señalan que su comparecencia posterior complica la verificación inmediata de las condiciones en que ocurrió el atropello.
Además, la periodista Marisel Linares indicó en un comunicado que el vehículo estaba registrado a su nombre, pero que desde septiembre del año anterior ya no estaba en su posesión, sino en manos de una tercera persona que afrontaría el proceso correspondiente.
Lizeth Marzano era una deportista de alto rendimiento reconocida en Perú por sus logros en buceo libre, disciplina en la que obtuvo campeonatos nacionales, además de destacar en pesca submarina. Paralelamente a su carrera deportiva, cursaba estudios de Diseño Industrial, contaba con formación de posgrado y preparaba la sustentación de su tesis.
Su muerte ocurrió mientras realizaba su rutina habitual de entrenamiento en San Isidro, uno de los distritos más transitados de Lima. El caso ha reavivado el debate sobre la seguridad vial en la capital peruana y la responsabilidad penal en atropellos con fuga, mientras familiares y allegados exigen que el responsable sea sancionado conforme a la ley.





