Todo comenzó con un video grabado durante una jornada cualquiera de trabajo. Vestido con un uniforme fluorescente de limpieza, a bordo de un camión de basura y mirando al cielo, Macario Martínez, un joven mexicano de 24 años, entonaba una melodía llamada “Sueña lindo, corazón”. En cuestión de horas, aquella escena sencilla y honesta se volvió viral en TikTok, y su vida cambió para siempre.
Antes de convertirse en fenómeno musical, Macario llevaba una rutina dura y silenciosa. “Desde 2019 hacía música en casa, pero tenía que dividirme entre varios trabajos y mi sueño de vivir de las canciones”, contó a la agencia AFP.
Pasó por cadenas de comida rápida, trabajó en un comedor para policías, e incluso como jardinero en una universidad, todo mientras seguía componiendo temas que apenas conseguían unas pocas reproducciones en redes. Pero una noche, después de subir aquel video improvisado, el destino decidió hacerle un regalo.
“Publiqué el video y me fui a dormir. Cuando desperté, todo era una locura: tenía más de 100 mil vistas y las notificaciones no paraban de llegar. De repente, todo el mundo me conocía”, recuerda con asombro. El tema tocó fibras profundas. Millones de personas usaron la canción para acompañar videos de atardeceres, el mar o reflexiones sobre el amor y la esperanza.
Una joven escribió: “Si llego a enamorarme otra vez, espero que sea de alguien que tenga ganas de estar conmigo”, mientras sonaba de fondo la voz melancólica de Macario. El impacto fue tan grande que trascendió la música: la sociedad comenzó a mirar distinto a los trabajadores de limpieza. En la Ciudad de México, empezaron a llamarlos con cariño “Los Macarios” o “Los sueña lindo”.
“Fue algo muy bonito, porque por primera vez la gente los veía, los reconocía. Nosotros siempre estábamos juntos, trabajando cuando el mundo nos daba la espalda”, reflexiona el cantante. Muchos pensaron que aquel sería un éxito fugaz, pero Macario demostró lo contrario. Su siguiente tema, “Azul”, volvió a arrasar en redes y plataformas de streaming. Solo en Spotify supera los 1,7 millones de reproducciones, impulsada por un verso que se volvió lema entre sus seguidores: “Y si me vuelvo a equivocar, te elegiría una vez más”.
Los jóvenes volvieron a apropiarse de su música, creando videos cargados de nostalgia: desde clips caseros de alguien acostado en la sala, hasta montajes generados con inteligencia artificial mostrando una figura solitaria mirando los planetas. Para Macario, la explicación es sencilla: “Mis canciones hablan de cosas universales, de los miedos más comunes y las preguntas más simples que todos tenemos sobre el amor, el futuro y la vida”.
Hoy, aquel joven que una vez barrió las calles acaba de terminar una gira por varias ciudades de Estados Unidos, que incluyó un logro que pocos artistas emergentes alcanzan: una presentación en el Tiny Desk Concert de la National Public Radio (NPR), en Washington D.C. El prestigioso formato ha recibido a leyendas como Sting, Karol G o Bad Bunny, y la actuación íntima de Macario ya acumula casi 800 mil visualizaciones. Curiosamente, ocurrió pocos días después de la presentación del querido programa chileno 31 Minutos en el mismo espacio. Ahora, con su primer disco titulado “Si mañana ya no estoy” a punto de ver la luz, Macario se prepara para una gira por Europa.
Sin embargo, pese al éxito, mantiene los pies en la tierra y el corazón en su origen. “Ahora vivo una nueva vida, pero nunca olvido la anterior”, confiesa. “Todo lo que soy viene de esos días en los que barría calles y soñaba con un futuro mejor. Creo que por eso sigo soñando lindo”.





