Decepción mundial: no hay acuerdo y la cruenta guerra seguirá.

Las conversaciones entre las delegaciones de Ucrania, Rusia y Estados Unidos concluyeron este miércoles en Ginebra sin anuncios de progresos significativos, en un nuevo intento por acercar posturas que, según Kiev, siguen “muy alejadas” en los puntos clave del conflicto. El encuentro, celebrado a puerta cerrada en el Hotel Intercontinental, se extendió durante dos días con sesiones de trabajo que, por su brevedad en la jornada final, reflejan la dificultad de alcanzar un terreno común.

El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, fue el encargado de poner la nota de realismo al término de las reuniones, al advertir que las posiciones de ambas partes permanecen distantes, especialmente en lo que respecta al futuro de los territorios. Moscú mantiene su exigencia de que Ucrania ceda el control de todo el Donbass, una línea roja que Kiev considera “inaceptable”.

Pese a este panorama, desde las delegaciones se filtraron mensajes de cauteloso optimismo. El jefe negociador ruso, Vladímir Medinski, calificó las conversaciones como “difíciles, pero profesionales”, y avanzó que habrá una nueva reunión próximamente, sin concretar fecha ni lugar. Por la parte ucraniana, Rustem Umerov aseguró que se han producido “progresos”, aunque evitó ofrecer detalles alegando que el objetivo ahora es alcanzar un consenso que pueda ser elevado a los presidentes respectivos. “El objetivo final es el mismo: una paz justa y duradera”, declaró.

Según informaciones de la agencia AFP, los debates se articularon en torno a dos mesas de trabajo diferenciadas. Una de ellas abordó las cuestiones políticas del conflicto, mientras que la segunda se centró en los aspectos militares. En este último ámbito, Zelenski reveló que ambas partes habrían llegado a un acuerdo en “casi todos los puntos” relativos a la aplicación y supervisión de un eventual alto el fuego.

El líder ucraniano también subrayó como una “señal positiva” la implicación de Estados Unidos en esa futura supervisión, aunque insistió en que cualquier tregua efectiva requerirá antes una auténtica “voluntad política” compartida entre Moscú y Kiev, algo que, por el momento, parece seguir siendo la asignatura pendiente.

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