La creciente inseguridad en Egipto está generando alarma entre ciudadanos, autoridades y el sector turístico, luego de que en los últimos meses se haya percibido un aumento significativo de la criminalidad en distintas zonas del país. La situación ha despertado inquietud tanto en la población local como en visitantes extranjeros, en un contexto donde el turismo representa uno de los pilares fundamentales de la economía nacional.
De acuerdo con reportes difundidos en redes sociales y testimonios de residentes, se han incrementado los robos, asaltos y hechos violentos en áreas urbanas densamente pobladas, particularmente en la capital, El Cairo, así como en otras ciudades con alta circulación de turistas. Comerciantes y trabajadores del sector servicios señalan que la percepción de inseguridad ha crecido, afectando la actividad nocturna y el flujo habitual de visitantes.
Expertos en seguridad atribuyen este fenómeno a una combinación de factores económicos y sociales, entre ellos el encarecimiento del costo de vida, el desempleo juvenil y las tensiones derivadas de la situación regional. Estos elementos, sostienen, pueden propiciar el aumento de delitos comunes y la aparición de redes criminales más organizadas.
La preocupación también alcanza a los destinos turísticos emblemáticos, cercanos a monumentos históricos y zonas hoteleras, donde operadores del sector temen que la imagen internacional del país se vea afectada. Agencias de viajes y guías locales han comenzado a reforzar recomendaciones de seguridad para los visitantes, mientras algunos gobiernos extranjeros evalúan emitir avisos preventivos para sus ciudadanos.
Por su parte, autoridades egipcias han intensificado la presencia policial en puntos estratégicos y anunciado medidas para reforzar la vigilancia, con el objetivo de contener la situación y garantizar la seguridad pública. Sin embargo, sectores de la sociedad civil consideran que se requieren políticas integrales que aborden las causas estructurales del problema, más allá del despliegue de fuerzas de seguridad.
Mientras tanto, la población permanece atenta a la evolución de los acontecimientos, en medio de un clima de incertidumbre que amenaza con impactar tanto la vida cotidiana como la recuperación económica del país.





