Víctor De Currea-Lugo, médico, académico y periodista, ha pasado de ser una figura polémica en el ámbito universitario a convertirse en uno de los consejeros más cercanos al presidente Gustavo Petro en los asuntos del Medio Oriente. Durante casi dos años trabajó sin un cargo oficial, actuando como enlace y asesor informal del mandatario en temas relacionados con el conflicto entre Israel y Palestina, hasta ser nombrado oficialmente en junio de 2025 como asesor presidencial para la región.
Su nombre volvió a captar atención pública luego de ser visto en Nueva York, megáfono en mano, respaldando el discurso más duro del presidente Petro frente a la guerra en Gaza. En el acto, De Currea pronunció: “Disobey Trump’s order, obey the order of humanity” (“Desobedezcan la orden de Trump, obedezcan la orden de la humanidad”), un mensaje que reflejó la línea política del gobierno colombiano frente a Estados Unidos e Israel.
Fuentes del gobierno confirmaron al portal La Silla Vacía que, entre octubre de 2023 y junio de 2025, De Currea actuó como intermediario directo de Petro ante actores del Medio Oriente, incluyendo contactos con líderes de Hamás y Hezbollah. Su papel consistió en abrir canales de comunicación y promover gestiones humanitarias, entre ellas la búsqueda de la liberación del colombo-israelí Elkana Bohbot, aún retenido por Hamás.
A pesar de su cercanía con el presidente, De Currea enfrentó desde el inicio el rechazo de sectores del Pacto Histórico, especialmente de organizaciones de mujeres que se opusieron a su nombramiento como embajador en Emiratos Árabes Unidos en 2022. Las críticas se basaron en denuncias de acoso sexual presentadas por exalumnas cuando fue profesor universitario. Él niega tales acusaciones y sostiene que se trata de una “cultura de cancelación”.
De Currea participó en la primera misión humanitaria enviada por Colombia a Palestina en octubre de 2023, apenas semanas después del ataque del 7 de octubre perpetrado por Hamás contra Israel, que dejó más de 1.200 civiles muertos. En esa ocasión viajó con el primer avión cargado de ayuda humanitaria hacia El Cairo, Egipto, como parte de la iniciativa impulsada directamente desde la Presidencia. Aunque su rol no era oficial, varios funcionarios de la Cancillería confirmaron que fue el encargado de coordinar las operaciones humanitarias y los contactos con gobiernos y organizaciones del Medio Oriente. Su trabajo se mantuvo fuera de los canales diplomáticos formales.
De Currea aprovechó su experiencia previa como médico y periodista en la región —donde trabajó con el Comité Internacional de la Cruz Roja y Médicos Sin Fronteras— para reconstruir redes de contacto con grupos armados y actores políticos. Entre noviembre de 2023 y febrero de 2024, publicó entrevistas con voceros de Hamás, Hezbollah y la Jihad Islámica, a quienes denominó “movimientos de resistencia palestina”. Durante este periodo también estableció vínculos con representantes de Irán, país considerado aliado de dichos grupos y rival histórico de Israel. Según tres fuentes gubernamentales, su papel fue clave para fortalecer el discurso pro-palestino de Petro y afianzar los lazos de Colombia con ese eje político.





