El imperdonable error arbitral que le da vuelta al mundo. Video.

En el encuentro entre Club Santos Laguna y Club Puebla se presentó una acción que ha generado fuerte polémica por un aparente error en la aplicación del reglamento. Durante una sustitución, el jugador número 15 de Puebla, Guerra, reaccionó de forma indebida al abandonar el terreno de juego y empujó al cuarto árbitro. Ante esta conducta, el árbitro central tomó la decisión correcta al mostrarle la tarjeta roja por agresión a un oficial del partido.

Sin embargo, la controversia surge en el procedimiento posterior. De acuerdo con las Reglas de Juego de la IFAB, una sustitución solo se considera completada cuando el jugador que ingresa entra efectivamente al terreno de juego tras la autorización arbitral. En este caso, el empujón y la expulsión ocurrieron antes de que el sustituto pisara el campo, por lo que la sustitución no se había consumado oficialmente. Esto implica que el jugador expulsado seguía siendo uno de los once futbolistas activos, por lo que su equipo debía continuar el partido con un hombre menos.

A pesar de ello, el juego se reanudó sin que Puebla redujera su número de jugadores, lo que representaría una incorrecta aplicación del reglamento. Este tipo de situaciones no solo afectan el desarrollo del partido, sino que también ponen en entredicho la labor arbitral y el uso de la tecnología.

En este contexto, también se cuestiona la intervención del VAR, encabezado en ese encuentro por Óscar Macías. Si bien el protocolo del VAR establece que las expulsiones son acciones revisables, su alcance se centra principalmente en la validez de la tarjeta roja, no necesariamente en errores administrativos o de procedimiento como el número de jugadores en campo tras una sustitución. Aun así, el equipo arbitral completo, incluido el VAR, tiene la responsabilidad de colaborar para evitar este tipo de inconsistencias.

Finalmente, la crítica se extiende hacia el árbitro central y la estructura arbitral, señalando la necesidad de una mejor capacitación y mayor rigor en la aplicación de las reglas. En partidos de este nivel, errores de este tipo resultan difíciles de justificar y afectan la credibilidad del arbitraje.

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