¡El monstruo de la nieve! ¿Quién es Johannes Høsflot Klæbo?

Un viejo video doméstico, ligeramente inestable, muestra a un niño rubio de apenas tres años deslizándose por primera vez sobre la nieve. “¡Estoy esquiando!”, grita con entusiasmo mientras avanza con sorprendente soltura. Sus padres intentan seguirlo sin éxito. “¡Es rapidísimo!”, se escucha fuera de plano, entre risas y asombro. Más de dos décadas después, aquel niño sigue siendo “rapidísimo”, tanto que ningún rival ha logrado igualar su dominio. Hoy, con 29 años, Johannes Høsflot Klæbo es la gran figura del esquí de fondo mundial y el deportista más laureado en la historia de los Juegos Olímpicos de Invierno.

Apodado “el Rey”, el noruego llegó a los Juegos de Juegos Olímpicos de Invierno de Milán-Cortina 2026 con un objetivo que rozaba lo imposible: conquistar las seis medallas de oro en disputa en el esquí de fondo, abarcando todas las modalidades, desde el sprint hasta las pruebas de larga distancia, tanto en estilo clásico como libre. No se trataba simplemente de sumar preseas, sino de completar una colección perfecta.

El 8 de febrero, en la pista de Tesero, en la región italiana del Trentino-Alto Adigio, Klæbo dio el primer golpe al imponerse en el skiatlón, superando al francés Mathis Desloges. Aquella victoria abrió un calendario exigente para el atleta, que ya contaba con cinco títulos olímpicos (tres logrados en Juegos Olímpicos de Invierno de Pyeongchang 2018 y dos en Juegos Olímpicos de Invierno de Pekín 2022). Con cada carrera, se acercaba al récord histórico de ocho oros, una marca que hasta entonces compartían leyendas noruegas como Marit Bjørgen y Bjørn Dæhlie en esquí de fondo, además del biatleta Ole Einar Bjørndalen.

El martes 10 de febrero, tras imponerse en la prueba de velocidad, igualó ese récord. Cinco días después, el 15 de febrero, Noruega se llevó el triunfo en el relevo, otorgándole a Klæbo la medalla que lo convirtió en el deportista más exitoso en la historia de los Juegos de Invierno y consolidó definitivamente su lugar en la leyenda.

Su figura ya había trascendido el ámbito deportivo meses antes del evento. A comienzos del invierno se estrenó en los cines noruegos un documental titulado simplemente Klaebo, que repasa su trayectoria desde la infancia hasta la cima del deporte mundial. La película, que también arranca con aquel video casero en la nieve, retrata a un atleta moldeado por la tradición escandinava de vida al aire libre y por una disciplina extrema.

El entorno familiar ha sido clave en su carrera. Sus padres forman parte de su equipo técnico y su círculo más cercano combina apoyo incondicional con una exigencia constante. Especialmente influyente ha sido su abuelo, Kare Hösflot, quien lo cuidó durante la enfermedad de su padre, Haakon, afectado por leucemia. Aún hoy, desde Noruega, continúa asesorándolo por teléfono antes de cada gran cita, manteniendo intacto el vínculo que ayudó a forjar al campeón.

Con su dominio absoluto en Milán-Cortina, Johannes Høsflot Klæbo no solo amplió su palmarés: redefinió los límites de su disciplina y confirmó que aquel niño que gritaba “¡Estoy esquiando!” estaba destinado a convertirse en una figura irrepetible del deporte invernal.

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