Ilia Malinin encendió la Arena de Patinaje sobre Hielo de Milán este sábado en los Juegos Olímpicos de Invierno Milano Cortina 2026, al clavar una voltereta hacia atrás con aterrizaje en una sola pierna durante la prueba por equipos, desatando euforia colectiva y capturando hasta la atención de Novak Djokovic desde las gradas.
Esta maniobra acrobática —apodada “salto mortal hacia atrás”— regresa a unos Olímpicos por primera vez desde Innsbruck 1976, cuando el estadounidense Terry Kubicka la estrenó, solo para que la Unión Internacional de Patinaje (ISU) la vetara inmediatamente por su riesgo extremo en hielo a alta velocidad.
Malinin no solo lideró la prueba, sumando puntos clave para el oro de Estados Unidos en equipos, sino que su voltereta eclipsó el resto de la competencia. El movimiento, aunque visualmente impactante, genera debate: no otorga bonificación técnica significativa, ya que la ISU lo legalizó recién en la temporada 2024/2025 al eliminar la regla 610, pero lo clasifica más como elemento de composición que como salto oficial.
La composición evalúa la armonía general —proporción, unidad espacial, patrón y estructura musical—, mientras la presentación mide compromiso emocional y conexión con la música. Así, la voltereta suma en espectáculo, pero no en dificultad técnica pura, como un triple axel o giro.
Durante décadas prohibida por lesiones potenciales —Kubicka mismo sufrió secuelas—la voltereta resurgió con patinadores como Patrick Blackwell (EE.UU.) y Deanna Stellato-Dudek (Canadá, en parejas). Malinin eleva el listón, cuestionando si la ISU priorizará innovación o seguridad estricta ante presiones por más show.
Aterrizar sobre hielo resbaladizo expone a caídas graves sin red, y sin puntos extras técnicos, ¿vale el riesgo? Stellato-Dudek lo logró en dúo, minimizando impactos, pero Malinin lo hace solo, amplificando el peligro y el aplauso.
Malinin aún competirá en el Programa Corto masculino y libre, donde la precisión técnica dominará. Su hazaña podría forzar revisiones reglamentarias, equilibrando tradición con el hambre de espectáculo en el patinaje moderno.





