María Corina Machado, la líder opositora venezolana que irrumpió inesperadamente como ganadora del Premio Nobel de la Paz 2025, protagoniza ahora un escándalo internacional por una filtración que transformó su candidatura en la estrella de las apuestas horas antes del anuncio oficial. Ni los expertos en Oslo ni las casas de apuestas tradicionales la veían como favorita. Su nombre apenas figuraba en las listas predictivas habituales. Sin embargo, en la plataforma Polymarket —un mercado de predicción en línea donde los usuarios apuestan dinero real en eventos globales, desde resultados electorales hasta tensiones geopolíticas como un posible ataque estadounidense a Irán—, todo cambió de forma vertiginosa.
El anuncio oficial se produjo el 10 de octubre pasado, alrededor de las once de la mañana, cuando el Comité Nobel reveló su decisión en una ceremonia transmitida en vivo. Pero una vez horas antes, a medianoche, la probabilidad de que Machado ganara era solo del 3,7% en Polymarket. Ese porcentaje, calculado por las dinámicas de oferta y demanda —donde más apuestas elevan el precio y, por fin, la proyección de éxito—, explotó rápidamente. Para la 1:55 de la madrugada, ya alcanzaba el 73,5%. En total, se movieron más de 2,2 millones de dólares (unos 1,9 millones de euros) en apuestas a favor y en contra de la venezolana. Un usuario en particular invirtió 70.000 dólares en las horas previas y embolsó 30.000 en ganancias, un movimiento que levantó sospechas inmediatas.
Los foros de Polymarket se llenaron de especulaciones. “Revisé este mercado ayer por curiosidad y creo que Machado ni siquiera estaba en el top 20, ¿alguien acertó?”, preguntó un usuario. Otro respondió: “Se disparó pasada la medianoche aquí en Europa”. Un tercero apuntó directo: “Parece que una cuenta tenía información privilegiada. ¿De dónde vino esta filtración? ¿Hay alguna forma de identificar quién fue responsable del salto de Machado?”. La plataforma, conocida por su rol en predicciones controvertidas —como las apuestas sobre la captura de Nicolás Maduro, donde un usuario ganó 400.000 dólares—, no ha emitido pronunciamiento oficial desde que estalló la polémica hace tres meses.
El Instituto Noruego del Nobel, alarmado por el fenómeno, abrió en octubre una investigación interna exhaustiva. Las conclusiones, publicadas el viernes pasado, confirmaron la filtración y apuntan a un ciberataque como causa principal. “Dado que varios actores invirtieron sumas significativas de dinero en páginas web de mercados de predicción horas antes del anuncio, podemos decir con certeza que hubo actores que fueron capaces de adquirir información de manera ilegal sobre la decisión [de otorgar el premio a Machado] el año pasado”, declaró Erik Aasheim, portavoz del Instituto, en un comunicado escrito. La pesquisa involucró a una de las tres agencias de inteligencia noruegas y expertos externos, aunque no se detallaron sus campos específicos, citando razones de seguridad.
“No hemos podido determinar cómo se obtuvo la información. Tampoco hemos podido identificar quién la adquirió ni si se trata de un actor estatal o privado”, admitió Aasheim. Kristian Berg Harpviken, director del Instituto y quien personalmente llamó a Machado para comunicarle la noticia, fue más enfático. En entrevistas con medios noruegos como TV2 y el diario Verdens Gang , descartó rotundamente la responsabilidad de los cinco miembros del Comité Nobel, pero no cerró la puerta a un “actor estatal”. “No es poco razonable considerar un actor estatal”, afirmó. Sobre los motivos —políticos o financieros—, Harpviken los resumió a Bloomberg: “Parece que hemos sido presa de un actor criminal que quiere ganar dinero con nuestra información”.
El Instituto ya identificó “debilidades en los sistemas que administran nuestra información” y anunció medidas correctivas: una revisión completa de su infraestructura digital para blindarse contra “amenazas externas” y “actores cuyas motivaciones no son benevolentes”. No se darán más detalles por seguridad, pero el precedente histórico pesa. En 2010, tras otorgar el Nobel a Liu Xiaobo, el disidente chino, el Instituto sufrió múltiples ciberataques: correos phishing personalizados al entonces director Geir Lundestad, virus en invitaciones falsas a la ceremonia y ataques DDoS a su sitio web oficial.
Esta filtración se suma a las controversias alrededor de Machado. Su victoria, celebrada en Oslo donde dio una rueda de prensa el 11 de diciembre tras salir de Venezuela, generó críticas iniciales por su perfil político. Más recientemente, el 15 de enero, indignó a muchos al entregar su medalla Nobel al presidente Donald Trump durante una visita a la Casa Blanca. El Instituto reaccionó con un comunicado firme: “Una vez anunciado el Premio Nobel, no puede revocarse, compartirse ni transferirse a otros”.
El caso reaviva debates sobre la vulnerabilidad de instituciones emblemáticas ante la era digital, donde mercados como Polymarket convierten secretos en oro líquido. Mientras Noruega fortalece sus defensas, la pregunta persiste: ¿fue un golpe maestro de especuladores o el preludio de interferencias mayores en premios que simbolizan la paz mundial?





