El presidente Donald Trump lanzó duras críticas contra el esquiador olímpico Hunter Hess, luego de que el atleta afirmara sentirse dividido emocionalmente al competir por Estados Unidos en los Juegos Olímpicos de Invierno, en medio del actual clima político del país.
A través de su red social Truth Social, Trump calificó a Hess como un “auténtico perdedor” y cuestionó que hiciera parte del equipo olímpico si no se sentía plenamente identificado con representar a la nación. “Si realmente piensa así, nunca debió intentar clasificar. Es una pena que esté en el equipo. Resulta muy difícil apoyar a alguien de esa manera”, escribió el mandatario el domingo.
Las declaraciones del presidente surgieron tras una rueda de prensa en la que Hess, oriundo de Bend, Oregón, expresó que portar la bandera estadounidense no implica respaldar todas las decisiones que se toman en el país. “Hay muchas cosas que no me gustan y sé que no soy el único”, señaló el deportista, aclarando que su participación busca honrar a su familia, a quienes lo antecedieron en el deporte y a los valores positivos que, a su juicio, aún representan a Estados Unidos.
Los comentarios de Hess se produjeron en un contexto en el que varios integrantes del equipo estadounidense de esquí estilo libre fueron consultados sobre la situación política nacional. Uno de ellos, Chris Lillis, fue más explícito al manifestar su preocupación por lo que ocurre en el país, aludiendo a recientes episodios de violencia y a las tensiones relacionadas con la política migratoria y la actuación de agencias federales.
“Muchas veces los atletas evitamos hablar de política, pero lo que está pasando me duele profundamente”, afirmó Lillis, quien insistió en la necesidad de respetar los derechos de todas las personas y de tratar a los ciudadanos con igualdad y dignidad. Por su parte, el esquiador Quinn Dehlinger subrayó que, pese a la polarización política, el deporte sigue siendo un espacio capaz de unir a la sociedad más allá de las diferencias ideológicas.
Ante la controversia, el Comité Olímpico y Paralímpico de Estados Unidos (USOPC) emitió un comunicado en el que aseguró que su prioridad es la protección y el bienestar de Hunter Hess, así como brindarle el acompañamiento necesario para competir al más alto nivel.
El organismo recordó que, en competencias recientes, se ha registrado un aumento de mensajes ofensivos y amenazas dirigidas a atletas, situación que también afectó a la patinadora artística Amber Glenn. Según el USOPC, estos casos son monitoreados y, cuando es necesario, se trasladan a las autoridades competentes.
Las palabras de Trump encontraron eco en sectores conservadores. Figuras cercanas al mandatario, como Katie Miller y la jefa de protocolo de la Casa Blanca, Monica Crowley, cuestionaron públicamente a Hess y coincidieron en que representar al país en unos Juegos Olímpicos implica hacerlo con orgullo.
En contraste, el senador Bernie Sanders salió en defensa del esquiador, a quien describió como un “estadounidense orgulloso”, y reprochó el ataque del presidente. “Esto no es una monarquía. En Estados Unidos nadie está obligado a rendirle pleitesía a un mandatario”, escribió el legislador en redes sociales.
La controversia se suma a otros episodios recientes en los que Trump ha reaccionado con dureza frente a figuras públicas que cuestionan su administración. Mientras tanto, el vicepresidente JD Vance y el secretario de Estado Marco Rubio asistieron durante el fin de semana a eventos relacionados con los Juegos Olímpicos en Europa, en contraste con el presidente, quien siguió el Super Bowl desde Florida.
Pese a las críticas presidenciales, Vance afirmó días atrás ante los atletas olímpicos que cuentan con el respaldo de todo el país, sin distinción política, un mensaje que contrasta con la fuerte polarización evidenciada tras las declaraciones de Hunter Hess.





