Los planes de Irak para disputar los playoffs intercontinentales rumbo a la Copa Mundial atraviesan su momento más incierto. La Asociación de Fútbol de Irak (IFA) mantiene contactos urgentes con la FIFA ante el riesgo real de no poder comparecer en la final prevista para finales de este mes en Monterrey, México.
La alarma se encendió tras una notificación formal de Iraqi Airways y del Ministerio de Transporte iraquí en la que se advierte que el espacio aéreo del país permanecerá cerrado durante “al menos cuatro semanas”. La medida, adoptada en medio de la escalada bélica entre Estados Unidos e Irán, dejaría a cerca del 40% del plantel sin posibilidad de viajar por vía aérea.
El seleccionador, el australiano Graham Arnold, se encuentra actualmente en Dubái, también afectado por las restricciones. La única alternativa terrestre sería un trayecto de aproximadamente 25 horas desde Bagdad hasta Turquía atravesando el norte del país, una opción que podría descartarse por razones de seguridad.
A las limitaciones logísticas se suman los obstáculos migratorios. Varios jugadores y miembros del cuerpo técnico aún no cuentan con visado para ingresar a México ni a Estados Unidos, donde la federación planeaba realizar una concentración en Houston como parte de la preparación. La guerra ha provocado además el cierre temporal de varias embajadas en Oriente Medio, lo que complica y retrasa la tramitación de documentos incluso si el espacio aéreo se reabre en las próximas semanas.
Irak ya aseguró su presencia en una de las dos finales del repechaje intercontinental de seis selecciones, que otorgará los dos últimos cupos al Mundial. Su rival saldrá del duelo entre Bolivia y Surinam, y el partido está fijado para el 31 de marzo en Monterrey. En paralelo, la selección iraquí aparece como posible sustituta de Irán en caso de que ese país no pueda competir, al ser el siguiente mejor clasificado en el proceso de la Confederación Asiática.
Aunque la FIFA ha transmitido a la IFA que la eliminatoria sigue en pie, la dimensión del cierre aéreo ha agravado el panorama. Desde el entorno del equipo reconocen que el grupo está disperso en distintos países, intentando entrenar bajo condiciones atípicas mientras se mantiene la incertidumbre. La federación debe prepararse como si el encuentro fuera a disputarse, pero internamente admiten que los obstáculos logísticos y diplomáticos hacen que el escenario sea cada vez más complejo.
El impacto no es nuevo. Un campamento de entrenamiento en Houston ya había sido cancelado semanas atrás por la imposibilidad de que todos los convocados obtuvieran visado estadounidense. Ahora, conseguir visados mexicanos se ha vuelto igualmente problemático: México no cuenta con embajada en Bagdad y las representaciones alternativas en Qatar y Emiratos Árabes Unidos permanecen cerradas.
En este contexto, la clasificación deportiva ha quedado en segundo plano frente a una carrera contrarreloj diplomática y logística. La decisión final, que podría definir si Irak compite o no por un lugar en el Mundial, dependerá de factores que trascienden el terreno de juego y que están marcados por la inestabilidad regional.





