El pasado miércoles, Felipe Massa logró un avance judicial que puede marcar un punto de inflexión en su larga lucha por la justicia deportiva. El Tribunal Superior de Londres aceptó de manera unánime la demanda civil presentada por el expiloto brasileño contra la Fórmula 1, la Federación Internacional de Automovilismo (FIA) y Bernie Ecclestone. La decisión implica que el caso pase a una fase de juicio oral y público, abriendo la puerta a esclarecer de manera definitiva uno de los escándalos más oscuros en la historia del automovilismo mundial: el denominado “Crashgate”.
Para entender la importancia de esta resolución, es fundamental recordar lo que ocurrió en esa carrera de Singapur, en septiembre de 2008. En esa noche histórica, la primera carrera nocturna en la historia de la Fórmula 1, Felipe Massa había conseguido la pole position y lideraba la carrera con calma, con posibilidades concretas de proclamarse campeón del mundo. Sin embargo, en la vuelta 13, Nelson Piquet Jr., piloto de Renault y compañero de equipo de Alonso, protagonizó un accidente intencional en la curva 17, provocando la salida del auto de seguridad. La maniobra fue orquestada por la propia escudería Renault, en un plan elaborado para beneficiario a Fernando Alonso, quien aprovechó la situación para hacerse con la victoria.
Este acto de manipulación no solo alteró el resultado de esa carrera, sino que también tuvo un impacto directo en la lucha por el campeonato mundial. Massa, que había liderado buena parte de la temporada y había conseguido la pole en Singapur, vio cómo sus expectativas se desvanecían tras perder tiempo en una parada en boxes y ver relegada su posición, mientras Alonso se coronaba en esa misma carrera. La consecuencia fue que Massa perdió el título por apenas un punto frente a Lewis Hamilton, en una de las finales más polémicas de la historia del deporte.
El escándalo salió a la luz meses después, cuando investigaciones de la FIA revelaron que Piquet había sido presionado por su equipo para provocar el accidente y favorecer a Renault. El caso llegó a los tribunales internacionales, y Renault fue sancionada con una suspensión de dos años, además de acumulaciones de multas y sanciones a sus responsables. Sin embargo, la justicia civil en el Reino Unido y los tribunales especializados en derechos deportivos continuarán investigando y persiguiendo a los responsables de la manipulación, en un intento de hacer justicia más allá de los castigos deportivos.
Felipe Massa, que siempre afirmó que el accidente intencionado le había robado su merecido campeonato, encabezó varias demandas civiles para que se investigara y se hiciera justicia. Ahora, después de más de una década, esa lucha parece estar más cerca de culminar. La decisión del Alto Tribunal de Londres, que admite la demanda del piloto brasileño en su totalidad, representa un paso fundamental en su búsqueda de reparación y verdad. Él declaró con contundencia: “Hoy es un día histórico para mí y para todos los que creen en la limpieza y transparencia en la Fórmula 1. Ese choque provocó me arrebató un título, pero ahora, 17 años después, estamos más cerca que nunca de que toda la verdad salga a la luz”.
Este caso, que ahora entra en la fase de juicio oral y público, podría forzar a los máximos responsables del deporte a rendir cuentas por aquel episodio que cambió toda la historia de la categoría, dejando en duda la legitimidad de aquel campeonato del mundo y poniendo en evidencia las sombras que aún acechan en el deporte motor.





