¡Histórico! Reino Unido niega a Estados Unidos una base área para atacar a Irán.

El primer ministro británico, Keir Starmer, habría rechazado una petición del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, para que las fuerzas estadounidenses pudieran utilizar bases aéreas del Reino Unido en caso de un eventual ataque preventivo contra Irán, al considerar que dicha autorización podría contravenir el derecho internacional, según informaciones difundidas por varios medios británicos que citan fuentes gubernamentales.

De acuerdo con el diario The Times, Londres se negó a permitir el uso de la base de la RAF en Fairford, situada en Inglaterra, así como de la instalación militar conjunta ubicada en Diego García, territorio británico de ultramar en el océano Índico. Ambas infraestructuras han sido durante décadas enclaves estratégicos para las operaciones militares estadounidenses a larga distancia, especialmente Diego García, considerada un punto clave para el despliegue de bombarderos pesados.

Según esas versiones, el Gobierno británico teme que facilitar el uso de dichas bases para un ataque no avalado por el derecho internacional pueda implicar responsabilidad legal, dado que las normas internacionales no solo afectan al país que ejecuta una acción militar, sino también a aquellos que colaboran con conocimiento de las circunstancias. Otros medios como la BBC, The Guardian y The Telegraph publicaron informaciones similares señalando que la decisión se adoptó tras un análisis jurídico y político del escenario.

Históricamente, las solicitudes de Washington para emplear instalaciones británicas en operaciones militares se han evaluado individualmente y bajo criterios que rara vez se hacen públicos por motivos de seguridad. El propio Ministerio de Defensa británico ha señalado en ocasiones que cualquier autorización depende de la base legal de la operación y de su coherencia con los intereses estratégicos del país.

La tensión diplomática se produce en un contexto más amplio de conversaciones entre Londres y Washington sobre la seguridad internacional, incluidas la situación en Oriente Medio y la guerra en Europa. Tras una llamada telefónica entre ambos líderes, Trump criticó públicamente otras decisiones del Gobierno británico, entre ellas el acuerdo para transferir la soberanía del archipiélago de Chagos a Mauricio mediante un arrendamiento a largo plazo que permitiría mantener la base militar en Diego García.

Ese territorio ha sido objeto de disputas desde que el Reino Unido lo separó de Mauricio antes de su independencia, lo que provocó reclamaciones internacionales y procesos judiciales, incluida una opinión de la Corte Internacional de Justicia que instó a su devolución. Pese a ello, Londres ha defendido un acuerdo que preserve su presencia militar en la zona mientras evita litigios prolongados.

En medio de la creciente presión sobre Irán y el despliegue de fuerzas estadounidenses en la región, Trump llegó a señalar que el acceso a las bases de Diego García y Fairford podría resultar determinante para una operación militar, al permitir el despliegue más cercano de bombarderos estratégicos y reducir los tiempos de respuesta. Analistas militares consideran que, en un escenario de conflicto prolongado, disponer de instalaciones en territorio británico o bajo su control facilitaría operaciones sostenidas, aunque también podría convertir esos enclaves en objetivos de represalias.

La Casa Blanca no ha ofrecido comentarios oficiales detallados sobre el rechazo británico, mientras que el debate refleja las tensiones entre el respaldo histórico del Reino Unido a su aliado estadounidense y la cautela ante las implicaciones legales y geopolíticas de una intervención militar directa contra Irán.

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