La FIFA aprobó una nueva normativa disciplinaria conocida como la “Ley Vinícius”, que permitirá sancionar a los futbolistas que se cubran la boca al momento de hablar con rivales, árbitros o compañeros durante un partido. La medida, que busca reforzar la transparencia y combatir conductas antideportivas, comenzaría a aplicarse antes de la próxima Copa del Mundo.
La decisión surge tras varios episodios polémicos en el fútbol internacional, especialmente casos de insultos racistas y provocaciones que no pudieron ser comprobadas con claridad debido a que los jugadores ocultaban sus palabras tapándose la boca. El nombre de la norma hace referencia al delantero brasileño Vinícius Júnior, quien ha sido víctima recurrente de insultos racistas en estadios europeos y se convirtió en símbolo de la lucha contra la discriminación en el deporte.
Según lo acordado, los árbitros podrán advertir o sancionar disciplinariamente a los futbolistas que deliberadamente se cubran la boca para comunicarse dentro del campo cuando exista sospecha de conductas inapropiadas. La medida también permitirá revisar imágenes de video para determinar si hubo insultos, amenazas o expresiones discriminatorias.
El objetivo, de acuerdo con el organismo rector del fútbol mundial, es evitar que la cancha se convierta en un espacio de impunidad verbal y facilitar la identificación de comportamientos sancionables. La FIFA considera que, con la tecnología actual y la amplia cobertura televisiva, resulta necesario impedir estrategias destinadas a ocultar posibles agresiones verbales.
Fuentes cercanas al organismo indicaron que la implementación comenzaría en torneos oficiales previos al próximo Copa Mundial de la FIFA 2026, con el fin de ajustar criterios arbitrales y disciplinarios antes de la máxima cita del fútbol. La intención es que la norma esté plenamente integrada cuando inicie el campeonato, que se disputará en Norteamérica.
La iniciativa ha generado opiniones divididas. Mientras algunos sectores la consideran un paso firme contra el racismo y la violencia verbal, otros advierten que podría resultar difícil de aplicar de manera uniforme y abrir la puerta a sanciones subjetivas.
Exjugadores y entrenadores han señalado que cubrirse la boca también es una práctica habitual para evitar que las cámaras revelen estrategias o jugadas preparadas, por lo que piden claridad sobre los criterios que usarán los árbitros.
Más allá de lo disciplinario, la “Ley Vinícius” envía un mensaje simbólico: el fútbol busca mostrarse activo frente a la discriminación y las conductas antideportivas. La FIFA insiste en que el deporte más popular del mundo no puede tolerar expresiones de odio ni actitudes que empañen la competencia.
De confirmarse su aplicación en los próximos meses, la norma marcaría un cambio en la forma en que se vigila el comportamiento verbal dentro del campo, en una era donde cada gesto y cada palabra pueden quedar registrados.





