El microfútbol colombiano atraviesa horas de profundo pesar tras conocerse la muerte de una de sus figuras más emblemáticas, Giovanni Hernández, recordado como “el Mago”, quien falleció a los 54 años. La noticia fue confirmada este lunes 16 de febrero de 2026 en Bucaramanga, ciudad donde residía y desde la cual distintos medios regionales informaron sobre el deceso del exjugador santandereano, considerado pieza fundamental en la consolidación internacional de este deporte en el país.
De acuerdo con versiones divulgadas en el departamento de Santander, Hernández enfrentaba desde hacía tiempo una enfermedad que finalmente terminó por apagar su vida. El diario Vanguardia precisó que se trataba de un cáncer de estómago, diagnóstico que había mantenido en reserva mientras continuaba vinculado al microfútbol desde distintos espacios formativos y técnicos. Su partida deja un vacío difícil de llenar entre quienes compartieron con él dentro y fuera de la cancha, así como entre las nuevas generaciones que crecieron admirando su talento.
El legado deportivo de Hernández quedó marcado de manera especial por su papel en la histórica Selección Colombia que conquistó el Campeonato Mundial del año 2000, disputado en Bolivia. En aquella final, el combinado nacional derrotó al equipo anfitrión en una definición por penales que quedó grabada en la memoria colectiva del microfútbol colombiano. La habilidad, visión de juego y liderazgo del santandereano fueron determinantes para alcanzar el título, considerado uno de los momentos más gloriosos de esta disciplina en el país. La imagen de sus compañeros levantándolo en hombros tras la consagración, entre ellos referentes como Jhon Pinilla y Engelbert Vergel, se convirtió en símbolo de admiración y respeto hacia quien ya era visto como leyenda.
Tras retirarse como jugador profesional, Hernández continuó aportando su conocimiento desde el banquillo. Integró el cuerpo técnico liderado por Jaime Cuervo, etapa en la que Colombia volvió a celebrar títulos mundiales en 2011 y 2015, logros que reafirmaron la potencia del país en el microfútbol internacional. Su transición de figura en la cancha a estratega fue considerada ejemplar por dirigentes y deportistas, quienes destacaron su capacidad para formar talento y transmitir disciplina.
La historia personal de Giovanni Hernández también estuvo marcada por la perseverancia. Desde niño mostró una inclinación decidida por el microfútbol, incluso cuando en su entorno familiar existían reservas frente a esa elección, pues su padre prefería que se dedicara al fútbol tradicional. Con el tiempo, su carrera terminó por demostrar que había seguido el camino correcto, convirtiéndose en orgullo de Santander y referente nacional.
Hoy, su nombre queda ligado a jugadas memorables, títulos mundiales y a una generación que llevó al microfútbol colombiano a lo más alto. La muerte del “Mago” no solo enluta a su tierra natal, sino a todo un país que lo reconoce como uno de los grandes artífices de la historia de este deporte.





