Avanzan las pesquisas en el brutal doble asesinato del empresario Gustavo Andrés Aponte y su escolta Luis Gabriel Gutiérrez, perpetrado en febrero frente a un gimnasio de la exclusiva zona de La Cabrera, en el norte de Bogotá. La Fiscalía ha descartado la inicial hipótesis de confusión de identidad, que apuntaba a un error de los sicarios al buscar a un próspero comerciante de esmeraldas con rasgos similares al triatleta de 48 años.
El presunto objetivo, un esmeraldero de 46 años cuya identidad se resguarda, contó con un amplio esquema de seguridad, a diferencia de Aponte. Sin embargo, las autoridades confirmaron este 18 de marzo que ese hombre no pisaba ese gimnasio desde hace una década, tras mudarse a otra sede. “Me enteré de la teoría, pero no me han contactado para declarar”, reveló el empresario a un medio local, enfatizando que el acceso al lugar requiere huella dactilar y que él prefería otra filial.
Las diferencias físicas sellan la teoría descartada: el esmeraldero mide 1,80 metros con abundante cabello, mientras Aponte alcanzaba 1,70 metros y padecía calvicie frontal. Además, figura en registros societarios junto a Jesús Hernando Sánchez y Juan Sebastián Aguilar, alias ‘Pedro Pechuga’, ambos vinculados a los asesinados.
La investigación suma pistas clave. Cámaras de seguridad captaron al sicario, ya identificado, preparándose en una barbería cercana, donde se enfundó un traje formal antes de emboscar a las víctimas en la calle 85 con carrera séptima, a dos cuadras del gimnasio. Dos días después, una de las personas implicadas en el crimen —posible conductor de un carro negro— fue ejecutada, lo que complica el rompecabezas.
La Fiscalía persigue a los responsables de este suceso que ha estremecido al país, en un barrio que simboliza estatus y seguridad aparente.





