La ola de ataques criminales en Barranquilla y su área metropolitana no cede, a pesar de los operativos anunciados por la Policía Nacional. Este jueves 22 de enero, un menor de 12 años perdió la vida en el barrio La Esmeralda de Barranquilla, víctima de un disparo en la cabeza durante un atentado dirigido aparentemente contra un grupo de jóvenes.
El niño se encontró comprando en una tienda local cuando dos hombres en motocicleta irrumpieron y abrieron fuego contra las personas reunidas afuera. Una bala perdida impactó fatalmente al menor, quien fue trasladado de urgencia a un centro médico cercano, pero sucumbió por la gravedad de la herida causada por los sicarios. Fuentes preliminares indican que el objetivo principal salió ileso.
La Policía Metropolitana de Barranquilla activó de inmediato un plan candado que resultó en la captura en flagrancia de dos sospechosos. En el procedimiento, incautaron un revólver calibre 38 y la motocicleta usada en el crimen. El general de brigada Miguel Andrés Camelo Sánchez, comandante de la institución, expresó su profundo pesar: “Lamentamos este hecho que enluta a una familia barranquillera. Reiteramos nuestro compromiso con la protección de la vida, especialmente de niños, niñas y adolescentes, e intensificaremos controles operativos e investigativos para garantizar justicia y tranquilidad a la comunidad”.
Barranquilla sufre un problema de criminalidad que los avances en materia de infraestructura no pueden ocultar; igualmente, el alcalde Char, y todo el poder que el apellido tiene en la ciudad, se niega a reconocer la gravedad del deterioro de la seguridad en el puerto más importante de Colombia.





