Murió la policía agredida sexualmente por famoso productor de Hollywood

El productor de Hollywood David Pearce fue sentenciado a 146 años de prisión tras ser hallado culpable de asesinar a dos mujeres y agredir sexualmente a otras siete entre 2007 y 2021. Entre sus víctimas se encontraba Lauren Craven, agente del Departamento de Policía de La Mesa, quien perdió la vida recientemente en un accidente de tránsito mientras cumplía con su labor.

Según confirmó esta semana la Fiscalía del Condado de Los Ángeles, Craven fue víctima de Pearce en 2020, cuando aún era estudiante en la Universidad Loyola Marymount. Durante ese año, fue drogada y agredida sexualmente, un hecho que, según su familia, marcó profundamente su vida y la motivó a convertirse en policía.

Craven, de 25 años, ingresó a la Academia de Policía de La Mesa en 2023 y se incorporó oficialmente al cuerpo en febrero de 2024. El 20 de octubre, mientras asistía a los conductores involucrados en un accidente sobre la autopista 8, cerca de San Diego, fue atropellada mortalmente por un conductor presuntamente ebrio. Otra persona también murió en el mismo incidente, y el sospechoso fue detenido.

Su fallecimiento ocurrió apenas días antes de que Pearce fuera condenado en el Tribunal Superior del Condado de Los Ángeles. El productor fue declarado culpable de los asesinatos por sobredosis de la modelo Christy Giles y la arquitecta Hilda Marcela Cabrales-Arzola, además de múltiples cargos de violación y agresión sexual cometidos durante más de una década.

En declaraciones a NBC 7 San Diego, el padre de la agente, David Craven, explicó que su hija fue drogada cuando alguien vertió una sustancia en su bebida y luego la mantuvieron bajo los efectos de las drogas durante más de un día. “Después de eso, tomó una decisión: voy a ser policía”, recordó.

Su familia y colegas la despidieron con un cortejo fúnebre que partió desde el estadio Snapdragon hasta la iglesia Skyline en Rancho San Diego. Su padre destacó el esfuerzo de Lauren por alcanzar su meta: “Pesaba apenas 52 kilos, pero entrenó casi un año entero para poder ingresar a la academia. Ser policía era su sueño”.

Pearce, quien se autodenominaba “profesional del entretenimiento”, no llegó a conocer el destino de todas sus víctimas. Lo cierto es que una de ellas, que transformó el dolor en vocación de servicio, no pudo estar presente para ver cómo su agresor finalmente enfrentaba la justicia.

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