Rosario Central fue oficializado como campeón de la Liga Profesional Argentina 2025 tras una polémica decisión de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) que ha generado fuertes tensiones en el fútbol nacional. El club rosarino fue reconocido como campeón por haber finalizado primero en la Tabla Anual, con un total de 66 puntos, una medida adoptada en una reunión que no estuvo exenta de controversias por la forma en que se tomó y por las reacciones de otros clubes importantes.
El reconocimiento se produjo en una reunión informal de la Liga Profesional, donde se comunicó la decisión sin que hubiera una votación formal o aprobación del Comité Ejecutivo de la AFA, el único cuerpo autorizado para dar este tipo de resoluciones, según declaraciones de dirigentes de River Plate. Ignacio Villarroel, vicepresidente segundo de River y representante ante la AFA, explicó durante una reunión en el estadio Monumental que la decisión fue informada al final del encuentro y no sometida a votación ni consentimiento, lo que ha generado cuestionamientos sobre la legitimidad del título otorgado a Rosario Central.
Esta controversia se suma al rechazo inicial de Estudiantes de La Plata, que en un comunicado oficial negó haber participado de alguna votación para otorgar el campeonato a Rosario Central. La tensión entre clubes se reflejó en episodios como el pasillo dado de espaldas por jugadores de Estudiantes al equipo rosarino, muestra simbólica del descontento con la resolución de la AFA. Por su parte, el técnico Ariel Holan y figuras como Ángel Di María, máximo referente del conjunto canalla, celebraron el logro, aunque sin que haya habido una definición deportiva tradicional en cancha.
La polémica ha abierto un debate profundo sobre los criterios para reconocer campeones en el fútbol argentino y la transparencia de las decisiones administrativas en la AFA, cuya gestión viene siendo cuestionada por fallos arbitrales y decisiones controvertidas en otros ámbitos. El caso de Rosario Central marca un precedente atípico en la historia reciente, donde un título se concede más por la acumulación de puntos en el año que por triunfos en un torneo cerrado.
En cuanto a River Plate, la postura oficial ha sido desafiante: con dudas sobre la validez del proceso y la autoridad de quienes tomaron la decisión, el club analiza la posibilidad de reclamar o cuestionar la entrega del título, apuntando a que dicha resolución no responde a los procedimientos reglamentarios que rigen la competencia en Argentina. Mientras tanto, la hinchada y el entorno del fútbol argentino permanecen expectantes ante las posibles repercusiones legales y deportivas que pueda traer esta decisión de cara a la próxima temporada.
Esta situación deja en evidencia las tensiones entre los intereses de los clubes, la AFA y la integridad del torneo, un tema que continuará siendo muy debatido en los próximos días y semanas en todo el país.





