¿Quién era el abatido “Pablo Escobar mexicano” que tiene al país en estado de guerra?

Nemesio Oseguera Cervantes, conocido como “El Mencho”, fue uno de los criminales más poderosos y buscados de México en las últimas décadas, señalado como fundador y máximo líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), una organización narcotraficante que pasó en pocos años de ser un grupo regional a convertirse en una de las redes delictivas más expansivas y violentas del continente.

Originario de Aguililla, en el estado de Michoacán, nació en un entorno rural marcado por la migración y la precariedad económica. Durante su juventud viajó a Estados Unidos, donde tuvo sus primeros contactos con actividades ilícitas vinculadas al narcotráfico. Tras su regreso a México, se integró a las estructuras del crimen organizado bajo el mando de Ignacio Coronel Villarreal, alias “Nacho Coronel”, figura clave del Cártel de Sinaloa dirigido entonces por Joaquín “El Chapo” Guzmán.

Después de la muerte de Coronel en 2010, Oseguera Cervantes consolidó su propio grupo junto con otros operadores, transformándolo en el CJNG. Bajo su liderazgo, la organización se caracterizó por una estrategia de expansión agresiva, altos niveles de armamento, tácticas paramilitares y una violencia extrema contra rivales y autoridades. El grupo logró controlar rutas clave para el tráfico de drogas sintéticas —especialmente metanfetaminas y fentanilo— hacia Estados Unidos, además de incursionar en extorsión, secuestro, minería ilegal y lavado de dinero.

Las agencias de seguridad internacionales, incluida la Administración de Control de Drogas (DEA), lo consideraban uno de los narcotraficantes más peligrosos del mundo. El gobierno estadounidense ofrecía una recompensa multimillonaria por información que condujera a su captura, señalándolo como responsable de inundar el mercado norteamericano con drogas sintéticas. Investigaciones oficiales indicaban que el CJNG tenía presencia en gran parte del territorio mexicano y operaciones en decenas de países.

Su figura adquirió notoriedad no solo por el poder económico y territorial del cártel, sino también por su capacidad para desafiar abiertamente al Estado mexicano, ordenando ataques coordinados, derribo de aeronaves militares y bloqueos masivos de carreteras. Para muchos analistas de seguridad, representaba el rostro de una nueva generación de capos: menos mediáticos que sus predecesores, pero más violentos, descentralizados y con ambición global.

La supuesta muerte de “El Mencho” en un operativo militar habría marcado un golpe simbólico y operativo contra el CJNG, aunque también detonó reacciones violentas del grupo en distintos estados, evidenciando la capacidad de la organización para movilizar células armadas y paralizar regiones enteras mediante incendios, bloqueos y ataques a la población civil.

En síntesis, Oseguera Cervantes fue el arquitecto de uno de los imperios criminales más influyentes del siglo XXI en México, responsable de transformar un grupo local en una estructura transnacional que redefinió el mapa del narcotráfico y elevó los niveles de confrontación con las fuerzas de seguridad.

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