La violencia volvió a sacudir a la música urbana en Colombia tras el asesinato del joven cantante Felo Millones, cuyo nombre real era Andrés Manjarrés Álvarez, ocurrido la noche del lunes 17 de febrero en el barrio Olaya Herrera, zona suroriental de Cartagena.
Según los primeros reportes, el artista, de 22 años, acababa de salir de un centro comercial cercano cuando fue interceptado en plena vía pública por hombres armados que se desplazaban en motocicleta. Los atacantes le dispararon en repetidas ocasiones en lo que las autoridades califican como un ataque sicarial. El joven falleció en el lugar antes de poder recibir asistencia médica.
El crimen provocó consternación entre residentes del sector y seguidores del género urbano, especialmente entre jóvenes que veían en el cantante a una de las nuevas promesas del trap en la región Caribe. Unidades de la Policía Metropolitana acordonaron la zona e iniciaron un operativo para recopilar testimonios y revisar cámaras de seguridad que permitan identificar a los responsables. Hasta el momento no se han confirmado capturas ni se han establecido públicamente los móviles del homicidio.
Andrés Manjarrés Álvarez, conocido artísticamente como ‘Felo Millones’, era un intérprete emergente de trap y música urbana que había comenzado a ganar notoriedad en plataformas digitales y redes sociales gracias a su estilo directo y letras inspiradas en la vida cotidiana de los barrios populares. Nacido y criado en Cartagena, inició su acercamiento a la música desde la adolescencia, grabando sus primeras canciones de manera independiente y participando en presentaciones locales.
Personas cercanas señalaron que en los últimos meses trabajaba en nuevos sencillos y colaboraciones con otros artistas del circuito urbano costeño, con la intención de expandir su alcance a nivel nacional. Su crecimiento había sido impulsado principalmente por el apoyo de seguidores en internet, donde acumulaba reproducciones y una base de fans en constante aumento.
La muerte de ‘Felo Millones’ reaviva la preocupación por los riesgos que enfrentan artistas jóvenes en contextos urbanos marcados por la violencia y las economías ilegales. El caso se suma a otros episodios que han afectado a figuras emergentes del género en distintas ciudades del país, lo que ha generado llamados a reforzar las estrategias de seguridad y protección para músicos en ascenso.
Las autoridades continúan las investigaciones para esclarecer lo ocurrido y determinar si el crimen estuvo relacionado con su actividad artística o con otras circunstancias personales. Mientras tanto, en redes sociales, colegas y seguidores han expresado mensajes de duelo y homenaje a quien consideraban una voz prometedora de la nueva escena urbana cartagenera.





