Lo que parecía ser un vecindario tranquilo en el barrio Mayol, partido de La Matanza, quedó marcado por un crimen atroz. En una vivienda ubicada en la esquina de Río Jáchal y Chañar, la Policía bonaerense encontró los cuerpos de Brenda del Castillo (20), Morena Verdi (20) y Lara Morena Gutiérrez (15), las tres jóvenes que habían sido reportadas como desaparecidas el pasado fin de semana.
Los vecinos aún no salen de la conmoción. Se trata de una casa que hasta hace poco tiempo permanecía cerrada y casi sin actividad visible. “Era una pareja con un nene, siempre muy reservados. No abrían las ventanas ni saludaban. Eran distintos a la dinámica del barrio”, relató un frentista que prefirió mantener el anonimato por temor. Otros residentes recuerdan que, en ocasiones, se notaban movimientos de autos y reuniones cortas, lo que llevó a sospechas de posibles actividades vinculadas al narcotráfico.
El hallazgo se produjo tras un operativo policial iniciado por la denuncia de las familias, quienes advirtieron que las tres jóvenes habían desaparecido el viernes después de ser vistas en una estación de servicio en La Tablada. Allí subieron a una Chevrolet Tracker blanca, aparentemente bajo la promesa de recibir 300 dólares por un “trabajo” en la zona roja de Flores.
La investigación reveló que la vivienda había sido alquilada apenas unos días antes por individuos vinculados al narcotráfico de origen peruano, con base en la villa 1-11-14. Al ingresar, los agentes encontraron a una pareja limpiando manchas de sangre en las paredes. Con reactivos químicos como luminol confirmaron la presencia de rastros hemáticos. Posteriormente, en el patio de la vivienda, se produjo el macabro descubrimiento: los cuerpos de las tres chicas, desmembrados y ocultos.
La policía logró detener a la dueña de la casa y a un hombre señalado como presunto narcotraficante, ambos sospechosos de estar directamente implicados en el crimen. La camioneta utilizada, con patente adulterada, fue rastreada por cámaras de seguridad hasta distintos puntos de la ciudad y la villa del Bajo Flores.
El dolor en las familias es indescriptible. Antonio, abuelo de Brenda y Morena, debió ser asistido por personal médico tras recibir la confirmación del hallazgo mientras participaba en una protesta en La Tablada. Brenda, además, era madre de un bebé de apenas un año, lo que añade aún más dramatismo a la tragedia.
El caso quedó en manos del fiscal Gastón Duplaá, de la UFI Descentralizada Nº 2 de Laferrere, quien deberá esclarecer los móviles y responsabilidades detrás de este triple femicidio que sacudió no solo al barrio, sino a todo el conurbano bonaerense. En Mayol, donde las calles de tierra y las charlas en la vereda eran parte de la vida cotidiana, nadie imaginó que tras las paredes de aquella casa cerrada se escondería una escena de horror. Hoy, entre la bronca, el miedo y el dolor, los vecinos coinciden en una sola cosa: el barrio ya no volverá a ser el mismo.





