Un trabajador de la cadena de pollo frito Frisby rompió en llanto en plena jornada laboral en una de sus sedes ubicadas en un centro comercial de Ibagué, Tolima, al denunciar constantes humillaciones por parte de sus superiores y compañeros. El emotivo incidente, ocurrido durante el turno de la tarde del viernes 23 de enero, se hizo viral rápidamente a través de videos grabados por clientes y colegas, mostrando al hombre visiblemente afectado mientras gritaba entre sollozos: “¡Todos los días me humillan!”, en un desahogo que paralizó momentáneamente la atención al público.
El empleado, cuya identidad no ha sido revelada por respeto a su privacidad, se encontraba atendiendo la caja cuando colapsó emocionalmente frente a decenas de testigos en el concurrido centro comercial de la capital tolimense. Según relatos de personas presentes, el hombre —de unos 30 años y con varios meses en la empresa— expresó su hartazgo por supuestos maltratos verbales diarios, incluyendo gritos, menosprecios y presiones excesivas en un ambiente laboral tenso. “No aguanto más, me tratan como si no valiera nada”, se le oyó decir, mientras clientes intentaban consolarlo y otros grababan el momento para redes sociales, donde el video acumuló miles de reproducciones en cuestión de horas.
El hecho resuena en un contexto laboral colombiano marcado por crecientes denuncias de acoso psicológico en el sector servicios, donde según el Ministerio del Trabajo, el 25% de los casos reportados en 2025 involucraron hostigamiento emocional en cadenas de comida rápida y centros comerciales. En Ibagué, una ciudad con alto desempleo juvenil (alrededor del 15% según Dane), estos episodios subrayan la vulnerabilidad de trabajadores precarizados, muchos contratados por prestación de servicios sin las mismas protecciones que un vínculo laboral formal. Frisby, una de las marcas más emblemáticas del país con más de 300 sedes, enfrenta ahora escrutinio público similar al de otros casos virales como el de una mesera en Medellín el año pasado, que derivó en investigaciones del MinTrabajo.
Horas después del incidente, la gerencia de la sede emitió un comunicado interno reconociendo el hecho y asegurando que activaron un protocolo de apoyo psicológico inmediato para el empleado, además de una investigación interna “exhaustiva y transparente”. “Lamentamos profundamente lo ocurrido y rechazamos cualquier forma de maltrato; estamos comprometidos con el bienestar de nuestro equipo”, indicaron, prometiendo medidas correctivas y una reunión con sindicatos locales. La cadena nacional también anunció que enviará auditores desde Bogotá para revisar las condiciones laborales en la tienda, donde operan cerca de 20 personas por turno.
Voceros de la Central Unitaria de Trabajadores (CUT) en Tolima ya exigen intervención de la Inspección de Trabajo y una sanción ejemplarizante, recordando que la Ley 1010 de 2006 tipifica el acoso laboral como falta grave, con multas de hasta 5.000 salarios mínimos. Mientras, en redes sociales, el apoyo al trabajador crece con mensajes de solidaridad de clientes habituales: “Es inaceptable que en 2026 sigamos viendo esto en empresas grandes”, escribió un usuario. El hombre fue retirado del área por compañeros y recibido por un psicólogo de la empresa, pero su clamor resuena como un llamado urgente a erradicar las dinámicas tóxicas que, según expertos en salud mental, contribuyen al 30% de las bajas laborales por estrés en Colombia. La situación sigue en desarrollo, con autoridades laborales alertadas para una visita inminente a la sede ibaguereña.





