Trump sin freno: nuevo ataque a presunta narcolancha deja 6 venezolanos muertos.

El gobierno de los Estados Unidos confirmó este jueves haber llevado a cabo un ataque militar de alta precisión que resultó en la destrucción de un buque operado por el Tren de Aragua (TdA) y la muerte de seis de sus integrantes, en un audaz movimiento que intensifica la campaña militar de Washington contra el narcotráfico en el hemisferio. La operación fue autorizada directamente por el presidente Donald Trump y ejecutada por el Departamento de Guerra, según detalló el secretario de esta cartera, Pete Hegseth, a través de un mensaje en su cuenta de la red social X (antes Twitter).

En su comunicado, Hegseth describió la acción como un “ataque cinético letal” –terminología militar que denota el uso de fuerza física directa– dirigido contra una embarcación que el Departamento de Guerra clasifica como propiedad de una “Organización Terrorista Designada” (DTO, por sus siglas en inglés). “Nuestra inteligencia tenía conocimiento de que el buque estaba involucrado en el contrabando ilícito de narcóticos, transitaba por una ruta conocida de narcotráfico y transportaba narcóticos”, afirmó el secretario, justificando el operativo.

El ataque se produjo en aguas internacionales del Mar Caribe, una zona que se ha convertido en el epicentro de la nueva estrategia de seguridad nacional de la administración Trump. Hegseth reveló un dato táctico significativo: el operativo constituyó “el primer ataque nocturno” de esta campaña, lo que sugiere el uso de tecnología avanzada y capacidades de operaciones especiales para localizar y neutralizar el objetivo con precisión en condiciones de baja visibilidad.

El balance del ataque fue contundente. “Seis narcoterroristas varones se encontraban a bordo durante el ataque… Los seis terroristas murieron y ninguna fuerza estadounidense resultó herida”, manifestó Hegseth, destacando el éxito táctico de la misión.

Esta ofensiva representa una escalada significativa en la postura de Washington hacia los carteles de la droga y grupos criminales transnacionales, a los que ahora trata abiertamente como entidades beligerantes (“narcoterroristas”) en lugar de simples organizaciones delictivas. El objetivo, el Tren de Aragua, es un grupo criminal de origen venezolano que ha expandido su influencia de manera alarmante por gran parte de América Latina, diversificando sus actividades desde la extorsión y el secuestro hasta el tráfico de drogas a gran escala y el control de rutas migratorias.

La decisión de atacar un blanco del Tren de Aragua en aguas internacionales envía un claro mensaje de que Estados Unidos está dispuesto a emplear su poderío militar convencional más allá de sus fronteras para interrumpir las cadenas de suministro de narcóticos, una política que promete reconfigurar la dinámica de la “guerra contra las drogas” en la región y que sin duda generará reacciones tanto a nivel doméstico como internacional.

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