Última Hora: ¿Gringos y judíos ya dieron de baja a Jamenei en Irán? Incertidumbre mundial.

La incertidumbre sobre el paradero y estado de salud del líder supremo de Irán, Alí Jamenei, aumentó luego de los bombardeos coordinados que este sábado impactaron varias ciudades del país, incluida Teherán. En medio del caos informativo, versiones difundidas en redes sociales y algunos medios internacionales aseguraban la posible muerte de figuras clave del aparato político y militar iraní.

Ante la ola de rumores, el canciller iraní, Abás Araqchí, intentó llevar calma durante una entrevista con la cadena estadounidense NBC News. “Hasta donde tengo conocimiento, el líder supremo está vivo”, declaró, sin precisar detalles sobre su ubicación ni sobre las medidas de seguridad adoptadas tras los ataques.

La ofensiva militar ha dejado impactos en amplias zonas del país. La Media Luna Roja iraní informó que más de 20 de las 31 provincias resultaron afectadas por los bombardeos, lo que evidencia la magnitud de la operación.

Aunque el gobierno no ha publicado un balance oficial de víctimas civiles, Araqchí confirmó la muerte de al menos dos altos mandos militares. Según el ministro, otros dirigentes políticos y castrenses lograron sobrevivir a los ataques.

De acuerdo con reportes internacionales, Estados Unidos e Israel ejecutaron la ofensiva contra objetivos estratégicos en la capital iraní y otras ciudades clave. En represalia, Irán lanzó misiles hacia territorio israelí y contra bases estadounidenses en la región, intensificando un enfrentamiento que aún no tiene cifras claras de víctimas.

El ataque se produce en un momento particularmente delicado, cuando Washington y Teherán mantenían contactos indirectos para reactivar un acuerdo nuclear. El canciller iraní criticó a Estados Unidos por autorizar la operación militar mientras el canal diplomático seguía abierto, lo que —según dijo— mina la confianza y reduce las posibilidades de negociación.

El trasfondo del conflicto se remonta a 2018, cuando el entonces presidente estadounidense Donald Trump retiró a su país del pacto nuclear y reinstauró sanciones bajo la política de “máxima presión”. Desde entonces, los intentos por restablecer el acuerdo han tropezado con la desconfianza mutua.

El intercambio de ataques eleva la tensión no solo entre los tres países implicados, sino en todo Medio Oriente. Analistas advierten que un error de cálculo podría desencadenar una confrontación de mayor alcance, con consecuencias impredecibles para la estabilidad regional.

En el pasado, Jamenei ha advertido que una guerra abierta tendría repercusiones en toda la región, mientras Israel insiste en que no permitirá que Irán refuerce su capacidad militar o nuclear.

Aunque la declaración del canciller sugiere continuidad institucional, el hermetismo sobre el paradero del líder supremo mantiene abiertas las especulaciones. En un contexto de bombardeos, represalias y negociaciones suspendidas, la situación configura uno de los episodios más críticos de los últimos años para Irán y sus relaciones con Occidente.

La combinación de ataques, tensión diplomática y dudas sobre la cúpula del poder iraní deja a la región en vilo, a la espera de señales que indiquen si la crisis se encamina hacia la contención o hacia una escalada mayor.

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