En un hecho sin precedentes durante el reciente partido de los cuadrangulares finales de la Liga BetPlay 2025-II entre Junior de Barranquilla y Atlético Nacional, disputado el 30 de noviembre en el Estadio Metropolitano Roberto Meléndez, un agente de la Policía Nacional se unió públicamente a las protestas de los jugadores tiburones por un controvertido error arbitral.
El equipo local ganó 2-1 con goles de Joel Canchimbo (66′) y Steven Rodríguez (90’+1), pero la tensión estalló por decisiones polémicas del árbitro Diego Ulloa, incluyendo revisiones VAR que generaron debate, como un gol anulado inicialmente a Junior por supuesta posición adelantada de Víctor Chará. El uniformado, encargado de la seguridad, manifestaron su desacuerdo abiertamente con los futbolistas, apoyando su reclamo ante lo que consideraron una injusticia en el terreno de juego.
Esta intervención policial ha desatado controversia en el fútbol colombiano, cuestionando los límites del rol de las autoridades en eventos deportivos. El club Junior, que suma 8 puntos en el Grupo A junto a Nacional, celebró la victoria clave para la clasificación, pero el director técnico Alfredo Arias y jugadores como Rodríguez expresaron frustración por el arbitraje desigual.
La Federación Colombiana de Fútbol (FCF) anunció que revisará los audios del VAR y el incidente para evaluar posibles sanciones o mejoras arbitrales, mientras el DIM también ha denunciado errores previos en duelos similares. Fuentes policiales aclararon que la reacción fue espontánea, sin órdenes superiores, en un contexto de alta pasión por el ‘Súper Ligero’ ante 25.000 aficionados. El episodio refuerza el llamado a mayor transparencia en el VAR y arbitraje, en una fase decisiva donde Junior enfrentará a América y Nacional a Medellín por el boleto a la final.





