Cinco mujeres que denunciaron haber sido víctimas de agresiones sexuales por parte de su profesor de secundaria hace más de tres décadas obtuvieron este lunes un fallo histórico de 13,6 millones de dólares en un tribunal de California. El jurado determinó que el Distrito Escolar Unificado de la Península de Palos Verdes fue negligente al no evitar que el docente, Garry Poe, abusara de ellas cuando eran adolescentes.
La decisión judicial, emitida en Torrance tras un juicio de cuatro semanas, responsabiliza al distrito escolar de al menos 6,46 millones de dólares del total, que deberán repartirse entre las cinco demandantes, hoy mujeres adultas de entre 50 y 60 años. Las víctimas, identificadas bajo el alias “Jane Doe” durante el proceso, relataron cómo Poe, entonces profesor de inglés y entrenador de béisbol en Rolling Hills High School, cultivó lazos de confianza para luego aprovecharse de ellas en el marco de una gira anual de cinco semanas por Europa que organizaba con recién graduados.
Una de las denunciantes, llamada Kim, describió entre lágrimas cómo pasó de verlo como mentor a temerlo como agresor: “Todas las noches tenía miedo”, afirmó ante el jurado. Narró episodios de hostigamiento, visitas a su habitación de hotel y múltiples ataques sexuales. Tenía apenas 18 años. Otras mujeres contaron experiencias similares, en las que Poe, aprovechando el aislamiento de los viajes y el consumo de alcohol, inició conductas sexuales no deseadas cuando ellas tenían 17 años. Una de las denunciantes incluso relató que el profesor le propuso matrimonio durante el recorrido.
Las mujeres denunciaron que, pese a señales de alerta, las autoridades escolares no actuaron. Un ejemplo citado fue el del profesor Jerry Kestenberg, ya fallecido, quien habría minimizado una queja de una alumna argumentando que Poe actuaba de forma “paternal”. El abogado de las demandantes, Daniel Varon, comparó al maestro con un “lobo que merodeaba el campus”, señalando que durante años seleccionó cuidadosamente a sus víctimas entre estudiantes destacadas para luego agredirlas en el extranjero.
En su testimonio, Poe —hoy de 82 años— negó las acusaciones más graves y sostuvo que sus relaciones con tres de las mujeres comenzaron una vez que estas habían terminado la secundaria. “Nunca tuve una relación con mis alumnas”, aseguró. Los representantes legales del distrito admitieron que la conducta del profesor fue “despreciable”, pero intentaron desligar a la institución de responsabilidad directa, alegando que los viajes a Europa no estaban oficialmente autorizados.
El jurado no acogió por completo esta postura y, aunque otorgó menos de los casi 100 millones que solicitaban los abogados de las víctimas, sí fijó indemnizaciones de gran magnitud: 3,4 millones de dólares para cada una de tres mujeres y 1,7 millones para las otras dos. Las cinco mujeres coincidieron en señalar que, pese a haber construido vidas profesionales y familiares, las secuelas de aquellos abusos permanecen. Hablaron de vergüenza, ansiedad, culpa y traumas que aún las afectan.
El fallo marca un precedente importante al reconocer la responsabilidad institucional en la prevención del abuso sexual, incluso cuando los hechos se remontan a décadas atrás y se producen en contextos extramuros de la escuela.





